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Esa lírica, Gloria amiga, que estuvo, al decir de nuestro José de Diego, poeta nuestro de alto vuelo lírico, como lo eres tú, “a la vanguardia de los ejércitos anglosajones”, es la misma lirica, incomprendida, a la que recurren los que para combatir nada más tienen la palabra. La palabra elegante, aleccionadora y concientizante. La palabra que hiera mas que mil espadas y sana mas heridas que la medicina y sus acólitos, los médicos. MUY bueno el poema, amiga Gloria, al estilo inconfundible de tu lirica.
Bravo, mi amiga! Vuelves como el aguila, rejuvenecida.
Conmovedora la suplica de la poeta por el acompañamiento infinito del verso sobre el que corren a galopes sus sentimientos y emociones. Es la lírica el asidero en el misterioso mundo de las palabras que posibilita al poeta resucitar a la espiritualidad conjugada en versos. Sin ese don le es muy difícil a la poeta sobrevivir. Cierto, porque cuando se extinga la vida material, el poeta seguirá existiendo en sus versos.