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Josué querido: En forma espontánea, casi inocente, resumes un amor para todos los tiempos y en todas las estaciones de la vida.
Me gusta la forma en que has hilado los versos encadenándolos de manera maravillosa.
Me haces reflexionar : en estos tiempos tan convulsionados el amor de todo el año, de todos los eneros y septiembres, el amor fiel, digno, muestra viva de aquel otro Amor, está en decadencia. No sé qué viento diabólico ha matado la pureza, todo se revuelca en un burdel y me duele mucho ver cómo los jóvenes se aventuran en relaciones puramente genitales donde el sentimiento se confunde hormonalmente. Te aplaudo por esta valentía de mostrar la verdad de tus sentimientos.
Dante, mi querido amigo y hermano, si eso que trajo el barco y lo repito mes por mes para comenzar de nuevo el repique, te inspiro eso maravilloso que escribe en reacción, entonces que sigan viniendo barcos repletos de cachivaches para convertirlos en cosas maravillosas y memorables. Tu comentario, Dante, como es ya habitual en ti GENIAL. GRACIAS por ponerle ese punto que resalta el poema.
Josué: El ser humano siempre, creo que de manera inconsciente, trata de vencer ese misterioso e incomprensible ente que es el tiempo. Es un afán irremediablemente destinado a fracasar en virtud de la real linealidad del tiempo. Lo que se va no vuelve. Esa circularidad como ejercicio para aparentar la consecución de una cierta inmortalidad cae bien como metáfora en el ilusorio y elusivo campo del amor deseablemente atemporal.
Por otro lado me llama la atención el titulo del poema. Al contrastarlo con el origen de la expresión resalta la idea de lo inexorable, de la aceptación estoica de lo que nos ha tocado, por falta de otras alternativas, quizás con el conocimiento de que estas existen. Sin embargo, en la realidad lo que creímos menos bueno al principio luego ha resultado lo mejor.
Puerto Rico siendo una Isla por muchos siglos dependió exclusivamente para su sostenimiento vital de lo que llegaba por barco. En la época de dominación colonial de los Estados Unidos los americanos nos empezaron a vender todos aquellos alimentos que ellos consideraban chatarra. Patas, rabos, orejas y hocicos de puerco, para dar un ejemplo, eran excedentes que los agricultores americanos vendían a precio de quemazón en Puerto Rico convirtiendo la operación en un lucrativo negocio. Cuando la tienda no contaba con alguno de esos productos, el comerciante puertorriqueño hábilmente se excusaba diciendo ” Eso Fue lo que Trajo el Barco.” O sea, no hay más ná. La Potencia dominante con este comercio resolvió su problema: ellos que se coman las sobras del puerco. Ignoraban la creatividad, imaginación y fortuna de los boricuas. Así fue como nacieron los ribetes culinarios que dan pie a una de las facetas culturales que definen nuestra identidad de pueblo. En gloriosa metempsicosis colectiva nacieron las patitas con garbanzos, las orejitas, el hociquito, los rabitos con vianda, la gandinguita, las morcillitas y otra delicias del paladar boricua que ahora campean por su respeto en las urbes de New York, Boston y en fin en todos los sitios de Estados Unidos, en que pululan los más de cuatro millones de jibaros puertorriqueños. ? Y entonces? ¿Quien nos quita de eso que nos llegó por malo y ahora es todo lo bueno. Particularmente las amo en diciembre lo mismo que en enero, febrero; marzo abril y mayo que son los cinco meses primeros del año. Las adoro en junio y también en julio, agosto y septiembre en que solo falta octubre y noviembre para concluir con esta gran conquista. Y “Eso fue lo que trajo el barco.” Uno no sabe lo que va a sugerir un poema hasta que lo libera. ! Buen provecho!