Tenía ganas de hacer algo inusual. Algo que llamara la atención. Que lo pusiera, de súbito, en boca de todos. Salir desnudo del departamento, coger el elevador e ir derechito al área de recreo para tomar el fresco.

Nada de lo anterior hizo. Así que caminó el trayecto, con un libro debajo del brazo, y se sentó a leer.

A partir de entonces su vida fue diferente.

JSC  12/10/2011