Cuando los dos moscardones amarillos revolotearon alrededor del sol, la luz se hizo sombra y no se veía nada, sólo el amarillo de los cuatro moscardones.

Yante tanto amor, el tiempo se detuvo en el cielo azul, sobre el mar azul.
El relámpago iluminó las tinieblas de la tierra durante varios siglos.

Y en el nuevo comienzo de los tiempos parecía que existía el caos.

En el centro del caos, Papucho, zumbando, no cesaba de hablar y de contarles a sus padres sobre el largo camino recorrido y las cosas hermosas y tristes que había visto, Mamita esto, Papito esto, hermanito tú ya sabes.

Después de mucho tiempo, al revés del tiempo, casi al término del séptimo día, el gran moscardón amarillo cayó sobre el mar azul, y al contacto con el agua se fue encogiendo hasta hacerse pequeñito, amarillo, azul, verde transparente.

El viento del sur sopló sobre el mar y las olas llevaron al zigoto verde a la playa y lo depositaron suavemente sobre la arena, donde el zumbido empezó a latir, a respirar y a dividirse.

Un niño de otra dimensión miró el zigoto verde traslúcido y lo llevó a su casa sin saber que se iniciaba un nuevo ciclo, por los ciclos de los ciclos.

© David Arce