Y tienen sobre sí por rey al ángel del abismo.

Apocalipsis 9:11

Reina de Valera (1909)

Era una mañana soleada y ventosa.

El perro perseguía la gallina que asustada no sabía si volar o correr. Nadie había por los alrededores que saliera en su auxilio. Nada donde esconderse. Solo campo abierto. Colinas y un incipiente bosque de pinos allá lejos.

Con una canasta de ropa en las manos, la mujer caminaba en dirección al tendedero. De súbito una ráfaga de viento la tiró al suelo, desde donde pudo ver dos objetos negros, como escarabajos, sobrevolando a gran velocidad no mucho más arriba del tendido.

Los animales, arrastrados por el escándalo, siguieron el avance de las naves hasta que los rayos del sol les impidieron ver más.

Luego se produjo la explosión que los hizo correr hacia el hogar, convertido, desde entonces, en refugio.

JSC, 7 de mayo de 2011