Esta era una paloma que quiso ser halcón. Imaginó tener las características físicas de aquel y su instinto depredador. Pero en algún momento del sueño se vio odiado, perseguido y en la mira de un habilidoso cazador que lo derribó de un perdigonazo. Lo llevó a un taxidermista y desde entonces pasa los días frente a la ventana viendo a las palomas volar a su antojo, como solía hacer antes de la cabezada.

© Josué Santiago de la Cruz

Foto de TC