Esta era una paloma que quiso ser halcón. Imaginó tener las características físicas de aquel y su instinto depredador. Pero en algún momento del sueño se vio odiado, perseguido y en la mira de un habilidoso cazador que lo derribó de un perdigonazo. Lo llevó a un taxidermista y desde entonces pasa los días frente a la ventana viendo a las palomas volar a su antojo, como solía hacer antes de la cabezada.
© Josué Santiago de la Cruz
Foto de TC
Saludos Charitos. Aqui sabe más el lector que el escritor, porque, si te fijas, la fábula que escribi te hizo decir cosas sabias. La fabula cumplió, en ti, su cometido porque te hizo reflexionar y el fruto de esa reflexión tuya enriqueció mi texto que ahora es nuestro, tanto tuyo como lo es mio. Valió la pena escribirlo, amiga. Te puedo decir que eres tu, en español, la primera persona que lo comenta a profundidad, puesto que la escribí, inicialmente, en inglés y la traduje al nuestro. GRACIAS, amiga/compueblana Charito.
Traducción a la vida ordinaria, Josue:
Asi nos pasa a muchos que nos creemos tan grandes y poderosos. Vienen otros seres humanos o situaciones más fuerte que nuestra propia voluntad. Los seres humanos nos odian tanto que no nos soportan. Y las situaciones son tan vergonsozas que nos come el orgullo de sufrirlas. Final de la historia: o terminamos en las Manos de Jesús, más humildes y sencillos (como la palomita en la ventana) o descojonaos emocionalmente, dejando que “el que diran,” y los respetos humanos controlen nuestras vidas y acabemos como el “sapo de la fabula.”
Me entendiste, Josue? Si no, corrijame, usted que sabe más que yo!
Buen Día, amigo!