A la memoria de Ramón (Moncho) Torregrosa, trabajador del cañaveral que estuvo con nosotros plenamente conciente casi 101 años
El cañaveral que fue tu afán
A machetazos venciste
Y a galope como jinete galán
La adversidad superabas
Sudando melao de cariño
Cuando tu amor regalabas
Tú también callado, erguido
Igual que la chimenea
De la hacienda azucarera
Como abuelo consentido
Cuentas a solas el tiempo
De los afanes ya idos
Centenario ya cumplido
Eres Moncho, noble Titán querido.
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Marinín Torregrosa Sánchez
Con la colaboración de Sergio A. Rodríguez Sosa