A la memoria de Ramón (Moncho) Torregrosa, trabajador del cañaveral que estuvo con nosotros plenamente conciente casi 101 años

El cañaveral que fue tu afán

A machetazos venciste

Y a galope como jinete galán

La adversidad superabas

Sudando melao de cariño

Cuando tu amor regalabas

Tú también callado, erguido

Igual que la chimenea

De la hacienda azucarera

Como abuelo consentido

Cuentas a solas el tiempo

De los afanes ya idos

Centenario ya cumplido

Eres Moncho, noble Titán querido.

*

Marinín Torregrosa Sánchez

Con la colaboración de Sergio A. Rodríguez Sosa