Una vez, un padre de familia acaudalada llevó a su hijo a un viaje por el campo con el firme propósito de que su hijo viera cuán pobres eran las gentes del campo.
Estuvieron por espacio de un día y una noche completos en una granja de una familia campesina muy humilde.
Al concluir el viaje y de regreso a casa el padre le pregunta a su hijo:
– ¿Que te pareció el viaje?
– ¡Muy bonito papá!
– ¿Viste que tan pobre puede ser la gente?
– ¡Si!
– ¿Y que aprendiste?
– Que nosotros tenemos un perro en casa, ellos tienen cuatro.
Nosotros tenemos una piscina que llega de una barda a la mitad del jardín, ellos tienen un arroyo que no tiene fin. Nosotros tenemos unas lámparas importadas en el patio, ellos tienen las estrellas. Nuestro patio llega hasta la barda de la casa, el de ellos tiene todo un horizonte. Ellos tienen tiempo para platicar y convivir en familia; tú y mi mamá tienen que trabajar todo el tiempo y casi nunca los veo.
Al terminar el relato, el padre se quedó mudo… y su hijo agregó:
– ¡¡¡ Gracias papá por enseñarme lo ricos que podemos llegar a ser !!!
Autor desconocido

Ciertamente querida Gloria, por eso mientras más nos apartamos de la sencillez y complicamos las creencias religiosas, más palidece en nosotros el Padre Libertador que es Dios. En cambio, hacemos de Dios un ogro nos manda al infierno justificando así la esclavitud de unos humanos sobre otros. Se me ocurre que en el Día de los Padres es oportuno proclamar la función paterna con el ejemplo de Dios Padre Libertador.
Muchas gracias por postearlo, Sergio! Realmente qué tontos somos al correr detrás de cosas que no nos hacen más sabios ni más felices.
Abrazos. Feliz día del Padre !!!!!!!!!!!!