Salinas se me ha dormido
con indolencia gitana
en la orilla de la playa
la abanican las palmeras
con gran ondular de gracia
el sol le quema la piel
y Aguirre le endulza el alma.
En alegre romería
las trullas de ruiseñores
les regalan sus canciones,
el Mar Caribe la baña
y la arrulla en la azul
sinfonía de sus aguas
y la deja saladita
en su indolencia gitana.
“Santos Mascota, el médico del coquí”
que cura con la botánica
y la raíz del moriviví,
puso un embrujo en sus ojos
que si nos miran la amamos
y no es posible olvidarla.
El que se acerque a sus fuentes
y llegue a probar sus aguas
no retornará a su patria
porque Salinas lo embruja
y se le adueña del alma.
¡Salinas de Andalucía
tiene un pedazo de alma!
¡No te acerques jovenzuelo
a sus mujeres saladas
que si te miran te mueres!
Mira que tejen sus redes
en las noches solitarias
donde Salinas se duerme
en la orilla de la playa,
por donde el negro Manolo
se oye canta que te canta
al marinerito bueno
que nunca volvió a la playa.
Un resonar de tambores
como un remanzo en la playa
se pierde allá en lontananza…
donde un grupo de doncellas
están danza que te danza
una música africana
que le quema las entrañas.
Salinas de Andalucía
tiene un pedazo de alma
que es como un grito de España
en esta tierra antillana.
Diosdado Dones