En los próximos días darán comienzo los Juegos Olímpicos a celebrarse en Londres, Inglaterra. Una vez nuestro país estará representado por un grupo de competidores que llevan en su mente dar el máximo de sí mismo y lograr darle gloria a nuestra querida Isla.

José Cheo Torres

En este grupo Salinas logró tener una representación en la persona de José “Che” Torres, en la modalidad de Doble Fosa en el evento de tiro de escopeta.

Pero vamos a nuestro propósito de llamar este escrito como “los héroes anónimos”. El atleta no se hace solo y nunca va sin la presencia de un adiestrador a una competencia. Es necesario tener un adiestrador a su lado que lo guiara en muchos aspectos necesarios para tener una buena actuación. A esta persona es a la que bautizo como el héroe anónimo de la competencia. Lo llamo así porque en la mayoría de las ocasiones de una buena actuación del atleta, esta persona pasa desapercibida hasta por el propio atleta.

Cuando hay un logro del atleta inmediatamente es colmado de elogios y la pregunta clásica que se le hace es “a quien le dedicas este triunfo?” Regularmente las contestaciones varían desde “primero a Dios y luego a mingo, mengano, perencejo, y hasta la madre de los tomates… La mayoría de las veces su entrenador, que esta a su lado, pasa en el anonimato.

Ahora sí que tenemos unos momentos en donde nuestro héroe anónimo tiene sus quince minutos de fama… Cuando el atleta falla en obtener la victoria. El mejor ejemplo de esto, donde más abunda la búsqueda de excusas para la derrota, es en el boxeo. Regularmente se termina pidiendo la cabeza de la esquina…y de esto no están exentos otros deportes.

Pero hablemos de algunos héroes anónimos que son Salinazos verdaderos. Les puedo mencionar a un Efraín Maldonado

Joe Santiago

Raspaldo, actual entrenador de lanzadores del equipo Ponce Leones, de la Liga de Béisbol Profesional Roberto Clemente de Puerto Rico. Tenemos a un Joe Santiago, quien llevó a Miguel Cotto a defender su título de campeón ante el filipino Manny Pasquiao. En el deporte de Halterofilia “levantamiento de pesas”, tenemos a un Julito Martínez, quien ha sido adiestrador de muchas glorias que hoy se han destacado en este deporte tanto en nuestra Isla como en el exterior.

Carlos Espada Cruz

En boxeo tenemos un Carlos Espada Cruz, hijo de Ángel “Cholo” Espada, otrora campeón mundial del peso mediano. Carlos en este momento esta trabajando a un grupo de prospectos que ya están despuntando en este deporte.

Por otro lado tenemos a José Heriberto Rodríguez, a quien todos conocemos mejor por PPH. Su labor profesional es la de dar servicio sicológico a los atletas de las diferentes delegaciones de Puerto Rico, servicio que presta desde las facilidades del Albergue Olímpico de Salinas.

Un ejemplo de su productiva labor la hizo patente, recientemente, el actual campeón de los 400 metros con vallas Javier Culson, quien reconoció su adelanto en este evento desde que ha estado bajo la tutela de PPH.

En béisbol no se puede dejar de mencionar a Santos Alomar Vázquez (Sandy Alomar),  que se desempeña como asistente del dirigente de los Indios de Cleveland. Como coach de banca le corresponde asistir al dirigente en la estrategia del juego y determinar qué jugador posee las destrezas para enfrentar situaciones particulares durante el partido.

Por último tenemos a un representante de una quinta década de la familia de tiradores de escopeta Los Torres del Coco de Salinas. El joven Alfredo Ortiz Torres “Fredito”, es el actual entrenador de su primo José “Che” Torres nuestro representante en los Juegos Olímpicos del 2012 en Londres, Inglaterra.

Todos estos adiestradores o entrenadores son, como les mencione anteriormente, naturales y criados en la comarca del Cacique Abey, pero honestamente pasan sin pena ni gloria pues la gran parte de nuestros compueblanos no han tenido la oportunidad de conocer los logros obtenidos por estos héroes del deporte por falta de un compromiso verdadero de las personas que tienen el deber de velar por el desarrollo no solo deportivo sino también cultural e histórico de nuestro Salinas.

© Roberto Quiñones Rivera