Opiniones
Repasaba hoy domingo en la Wikipedia la memoria histórica de Mons. Oscar Romero (sin relación alguna con los “romeros” de Puerto Rico) y pude reflexionar en torno a los recientes acontecimientos de nuestro entorno insular.
“Monseñor Oscar Arnulfo Romero fue arzobispo de San Salvador, República de El Salvador. El día lunes 24 de marzo de 1980 fue asesinado cuando oficiaba una misa en la capilla del hospital de La Divina Providencia en la colonia Miramonte de San Salvador. Un disparo hecho por un francotirador impactó en su corazón, momentos antes de la Sagrada Consagración. […] Mons. Romero fue ejecutado por un escuadrón de la muerte formado por civiles y militares de ultraderecha”.
¿Sería descabellado pensar que algo semejante puede suceder en Puerto Rico? No lo creo. Cosas similares han sucedido, por ejemplo, la ejecución en el Cerro Maravilla.
La atmósfera persecutoria ha sido puesta en marcha. El abogado Dávila Colón, en un artículo publicado en la prensa amarilla, El Vocero, publicó un artículo espantoso titulado Sotanas Satánicas, de varias páginas, dirigido principalmente al Arzobispo de San Juan, Mons. Roberto González Nieves y contra toda la Iglesia Católica en general.
Una mujer llamada Melinda Romero, hija de Carlos Romero (repito, sin relación alguna con el Arzobispo de San Salvador, salvo por el apellido) escribió, desde su posición como legisladora, al Vaticano, acusando viciosamente a González Nieves de presuntamente estar involucrado en activismo político-partidista y por un supuesto patrón de apropiación Ilegal de dinero.
Más reciente, otra mujer, doña Albita Rivera, exhortó a la feligresía católica a dejar de dar ofrendas a la Iglesia, rematando su discurso con la frase: “Hay que darle por donde más le duele”. Para mayor consternación, Carlos Romero Barceló, padre de la legisladora Romero, apoyó sin pudor alguno, las expresiones de Albita Rivera y pidió a los católicos que se salieran de las misas. Hay que recordar que éste Carlos Romero fue gobernador de la isla en los tiempos del Cerro Maravilla, cuando los jóvenes Carlos Soto Arriví y Arnaldo Darío Rosado fueron ejecutados por un escuadrón de la muerte.
Hay que orar. Sí, hay que orar. Pero también es necesario estar claros y cobrar conciencia de estos procesos históricos. Es imprescindible tener una visión bien clara.
¿Podría ocurrir en Puerto Rico lo sucedido en El Salvador? ¡Cómo no!
José Manuel Solá
Muy interesante Manuel, estoy de acuerdo que esa especie de satanas esta compenetrando no solo en las iglesias si no en todas las instituciones de gobierno y se llama ultraderechismo.