por Sergio A. Rodríguez Sosa
Van en perfecta formación frente a mí. Detrás de algún botín.
Es la primera vez que están tan cerca. Avanzan sobre todo obstáculo en perfecta formación, una van otras vienen.
Nunca habían estado tan cerca. Atraviesan toda clase de superficie que encuentran a su paso, trepan y bajan raudas por senderos brillantes y oscuros.
Nunca habían estado tan cerca.
Llegan en largas filas. Me parece escuchar sus pisadas . Tan cerca nunca habían estado, como ahora lo están. Son reales, nunca antes tan cerca de mí.
Brinca troncos amarillos con puntas grises chamuscadas. Bordean las aguas
de las charcas y retroceden cuando siente la humedad. Las más arriesgadas penetran los tanques de cenizas donde se apiñan los troncos amarrillos con sus puntas venenosas al aire. Las más audaces han sucumbido al intentar atravesar los senderos de cintas pegajosas que atan unos objetos de otros.
Algunas temerarias se acercan a la mano del dios que las observa, sin sospechar que todo el batallón pueden terminar aplastados. El gigantesco dios de piel sensitiva puede decidir su destino. En su instintiva reacción de defensa está interrumpir el avance o simplemente fumigar.
©srs
Lucha continua es la vida del hombre sobre la tierra! No hay que temer cuado en defensa propia actuamos.Lo oprobioso es la agresion a la naturaleza en aras de placeres momentaneos y sin conciencia del alcance de las consecuencias.Pero despues de todo son actos futiles pues todo lo hecho retolla…….
Aqui hay mucha tela que cortar. Una alegoria a la fragilidad de la vida. Me pareció como si todavía estuviera en el ejercito por lo cual me senti como una hormiga que está en las manos de dios con la posibilidad de extincion. Aplauso de pie, muy ecuanime la narración.