José Manuel Sola
Confieso
que me duele la aurora,
que me engaña la luz de la alborada,
que hasta la línea azul del horizonte se rompe con mi aliento,
que no encuentro mi voz,
que hasta el aire me falta…
Y así me voy muriendo de tristeza,
así me voy perdiendo de mí mismo…
Me retiro al vacio del silencio
donde la estrella cae de mis manos
como el filo encendido de una lágrima.
Confieso que estoy solo:
digo que no me importan
amigos ni enemigos.
Digo que me volví por estas calles
sin mirar al pasado que agotó la existencia de los ángeles,
sin volver la mirada.
Confieso que me marcho
a donde no me alcancen las palabras,
al olvido de todos y de todo.
Regreso a la raíz,
a la semilla…
Aquí dejo mi piel, mis alas rotas…
Voy de regreso
a la intención de Dios, tal vez.
Vuelvo a la nada…
 
(c) josé manuel solá – 2012 – en “Las últimas hojas de octubre”