Se levanta de madrugada con la llamada de una voz que acaricia, con el calor del sentimiento que abraza las entrañas y despierta a las tinieblas del alma.
Ya no puede estar un rato más en la cama.
Su cuerpo se deshace en ánimas que escapan de su carne. Le toman las manos, la llevan a la ventana donde la negrura se rompe con el destello de los faroles en la calle. La dejan sin aire, la pinchan a pellizcos, le tiran del cabello, le aceleran el paso de su corazón asustado… hasta hacerla sentarse frente al computador.
Comienzan a dictarle historias, penas guardadas por años traducidas en palabras con retórica sublime. Le besan la frente, le estrujan el verbo, le lamen los senos musas en orgía, alborotadas las tristezas encuentran cabida en un trozo de linea.
Herida y ultrajada por una noche de poesía llega por fin al cuento, donde el hada madrina toca la puerta de la vida. Se abre la playa…y el pensamiento desde la cima de la esperanza otea sobre el mar para descubrir lo que oculta en las aguas cristalinas de su mirar.
Entonces amanece, se despierta la conciencia. Se esfuman los personajes.
Las metáforas se encierran en un disco duro, donde más que escritos queda grabada la noche de desvelos de esta escritora loca.
©Marinín Torregrosa Sánchez, 8 de abril de 2013.
¡Genial, Marinín.!Me encanta cómo has sabido resumir la noche de insomnio junto con la febril creación. Mis Felicitaciones.