Los Cien Días de Karilyn Bonilla

Ciertamente, 100 días no es tiempo suficiente para evaluar la ejecutoria  de un funcionario electo.  Si bien es cierto que no es tiempo suficiente para presentar resultados concretos a situaciones complejas, 100 días son suficientes para vislumbrar si el funcionario tiene metas claras y es capaz de llegar a ellas.  Como diría Juan del Pueblo, en 100 días se sabe el rumbo que sigue el timonero como de la pata que cojea.   A esas alturas la gente percibe si existe un plan de acción o se está dando tumbos, si se ha conformado un equipo de trabajo o se está improvisando. En fin, en cien días se sabe si el funcionario es capaz de sembrar confianza y optimismo entre sus constituyentes. Es decir, si la gente siente que reina un ambiente de cambio y están convencido que los guía un líder capacitado para llevar a cabo exitosamente la encomienda gubernamental.

karilyn-bonilla-3A la alcaldesa Karilyn Bonilla, quien ha demostrado que conoce cuáles son los problemas de Salinas, hay que reconocerle que en estos primeros cien días ha generado optimismo entre los salinenses.  La gente percibe que hay una gestión planificada y seria en sus lineamientos generales.  La articulación de mensajes claros sobre las situaciones fiscales heredadas, sin que suene a excusas para no atender situaciones de interés público, le ha imprimido un carácter de sinceridad y de franqueza a su gestión municipal.

El control financiero como medida de garantizar los servicios esenciales y la firme actitud de fijar responsabilidades en los foros correspondientes. se miran como acciones razonables y convenientes para evitar el colapso del municipio.  Y no es para menos- Según informes del gobierno municipal, los hallazgos de la auditoría interna realizada tras la transición, revelan un supuesto patrón de uso indebido de fondos con visos de malversación.

El  anuncio del establecimiento de una política pública con incentivos municipales para fomentar la inversión, para la creación o ampliación de empresas, abona a que la ciudadanía, aunque con cierta timidez,  considere que  por primera vez en muchos años se formulan medidas concretas para atender el crónico desempleo que por décadas prevalece en Salinas.  Lo que aún queda en el tintero son los proyectos de infraestructura y de reordenamiento territorial del sector La Playa, un factor esencial para el desarrollo económico de Salinas, particularmente en el sector turístico.

A la alcaldesa le favorece su experiencia de trabajo en el gabinete del gobierno central.  Ahí ganó una visión integral de la importancia de coordinar esfuerzos y políticas públicas con otros niveles gubernamentales, para lograr alianzas y proyectos en conjunto, en asuntos como el manejo de los recursos naturales, la mitigación de inundaciones, el desarrollo económico sustentable, la rehabilitación de proyectos agrícolas, la protección del ambiente, la prevención de enfermedades y la seguridad pública.  En estos niveles se impone la prudencia en la contratación de asesores procedentes del mundo político, porque esquilman el presupuesto  municipal, no producen nada y constituyen un escándalo, como fue el caso de Toa Baja.

Pero ciertamente la gestión que mayor simpatía ha generado en estos primeros 100 días es el restablecimiento de una abarcadora política pública deportiva, para involucrar a niños y jóvenes en una variedad de disciplinas  deportivas.  La reconciliación del municipio con grupos que promueven el deporte junto al apoyo a ligas y equipos de beisbol  ha comenzando a disipar  el resentimiento del liderato deportivo con las autoridades municipales.  Sin embargo, la concertación con otras manifestaciones artísticas y culturales no ha recibido igual relieve en la política comunicacional del municipio.

La pregunta obligada es, ¿por cuánto tiempo Karilyn Bonilla podrá mantener ese nivel de aceptación en la percepción generalizada de los salinenses?  Eso dependerá de muchos factores. Lo que sí es cierto que la nueva alcaldesa de Salinas tiene ganas de trabajar, conoce las limitaciones y fortalezas que marcan el entorno de su gestión, y como salinense, procedente de familias trabajadoras por ambos costados, cuenta con la ventaja de que tiene empatía con las necesidades de superación de la mayoría del pueblo.

srs