Caballitos de feria2Si me preguntan como sucedió, no podría explicarlo. Allí estaba dando vueltas en “el gusano” cuando de repente todo quedó sumido en la oscuridad.

—Eso te pasa por sobrá —, dijo mi madre al verme llegar a la casa con mi traje de papel hecho trizas, mis zapatos de cristal rotos, mi cabello desaliñado y los ojos negros e hinchados.

De más está decir que jamás volví a montarlo, de allí en adelante me conformé con los “caballitos.”

©Maria del Carmen Guzmán