¡Me importa un pepino angolo! solía repetir como el papagayo para dar énfasis a la importancia que tenía para mí algún tema, asunto, controversia….

Lo triste del caso es que no le conocía.

pepino angoloEn un viaje por las montañas, cruzando la cordillera central, le vi por primera vez. Allí, colgado de la parte superior de un mercado ambulante, junto a otros igual que él, se mecía con la brisa tropical. Me detuve frente a él para observarle detenidamente y le pregunté al jovial y guapo viandero: ¿Qué es eso?

¡Un pepino Angolo! Me Dijo.

Caí rendida a sus pies.  Le tomé en mis manos y lo llevé a casa.