Dos amigas se encontraron
Frente a la casa alcaldía
Una triste y agobiada
La otra feliz de la vida.
¿Qué te trae por estos lares
Acaso estás de visita?
No, vine por una ayuda
Todo, todo se complica.
Fui cesanteada hace poco
No tengo ni pa comida.
Y dime… ¿Tu cómo estás?
Yo gozando noche y día.
Anoche me fui al casino
¡Eso si es vida, mi niña!
Perdí unos cuantos pesitos
Pero eso a quién le importa
Los recuperaré algún día.
Y yo para mis adentros
Decía–¿Es justa la vida?
Tanta gente deambulando
Sin hogar y sin cobija
Nadie le extiende la mano
Ni le brinda una sonrisa.
Pero yo tengo esperanza
Habrá un nuevo amanecer
Mañana será otro día.
© Gloria Dones, julio 2009
Mi querida Gloria, me sentí identificada con tu sentimiento. Hace unos días me encontraba yo en una agencia de pago rápido para abonar impuestos, que también vende lotería y ví como gente humilde se jugaba los últimos pesos con gran esperanza. Mientras eso ocurría llegó un señor muy contento con un teléfono móvil de película y le sacó una foto. Yo pensé: “¿Le sacará una foto al hambre?” La injusticia social es una pandemia, y ¡pobre el que se alegra con sólo quedar suspenso en la esperanza del azar! Me gustó el contraste que denuncias y la jugadora empedernida que no repara en la desesperación del que no tiene trabajo. Dos caras de la vida, que duelen por igual! El jugador compulsivo es un enfermo, muchas veces abandona a los suyos por jugar!
Muy bueno, Gloria, con buen ritmo y excelente tema.
Cariños
También Gloria