Se llamaba Valeria,

solo tenía trece años

y una vida por vivir,

sueños de dulce niña

coronaban su cabeza

llena de ilusiones

de un futuro feliz.

Pero la maldad humana

arrebató aquellos sueños,

truncó sus esperanzas

y con salvaje saña

su inocencia fue arrebatada.

Se llamaba Valeria,

tenía ojos color café,

la mirada radiante

y la sonrisa fácil,

era apenas una niña

que convirtieron en mujer.

Se llenaron sus ojos de sombras

y su corazón de dolor,

enmudeció la risa en su boca

y ya nunca más sonrió.

Se llamaba Valeria

y un día de esos

tomó el tren del olvido,

aquel que no tiene regreso

y en su cama la encontraron

en capa escarlata envuelta

y en sus muñecas pulseras

de rosas carmesí.

Se llamaba Valeria,

solo tenía trece años

y robaron su inocencia

sin piedad ni vergüenza,

y con ello dictaron

de muerte una sentencia.

 

©Marisol Ibarra

marisol-ibarraMarisol Ibarra es una empresaria uruguaya que ha construido una tierna obra literaria y actoral dedicada a la niñez.