Se llamaba Valeria,
solo tenía trece años
y una vida por vivir,
sueños de dulce niña
coronaban su cabeza
llena de ilusiones
de un futuro feliz.
Pero la maldad humana
arrebató aquellos sueños,
truncó sus esperanzas
y con salvaje saña
su inocencia fue arrebatada.
Se llamaba Valeria,
tenía ojos color café,
la mirada radiante
y la sonrisa fácil,
era apenas una niña
que convirtieron en mujer.
Se llenaron sus ojos de sombras
y su corazón de dolor,
enmudeció la risa en su boca
y ya nunca más sonrió.
Se llamaba Valeria
y un día de esos
tomó el tren del olvido,
aquel que no tiene regreso
y en su cama la encontraron
en capa escarlata envuelta
y en sus muñecas pulseras
de rosas carmesí.
Se llamaba Valeria,
solo tenía trece años
y robaron su inocencia
sin piedad ni vergüenza,
y con ello dictaron
de muerte una sentencia.
©Marisol Ibarra
Marisol Ibarra es una empresaria uruguaya que ha construido una tierna obra literaria y actoral dedicada a la niñez.
Muchas gracias a todos por sus palabras, este es un tema por demás doloroso y del cual muchas veces no se quiere hablar, pero también es una triste realidad que se vive en todo el mundo, sin importar clase social, idioma, raza o educación, aunque a veces tendemos a pensar que esto solo le sucede a personas que viven en determinadas condiciones sociales. Lo más triste es que generalmente el abusador es alguien cercano a la víctima, un vecino, un familiar, un amigo y esto provoca no solo más confusión sino temor. ¿Cómo prevenir? Educando en el respeto, la sinceridad y la confianza, creando puentes que le permitan a nuestros niños saber que si algo de esto les sucede les vamos a apoyar, entender y sobre todo querer. Hablar claro, con palabras sencillas pero advertir que hay cosas que nadie les debe hacer, no importa quien sea y que NO deben guardar silencio pues nadie les va a recriminar ni culpar, pues esta es la herramienta que usa el abusador para someter a su víctima, “La culpa”.
Gracias a todos en nombre de Valeria y de todas las Valerias, gracias por difundir este poema y por opinar pues elevando nuestras voces estamos defendiendo a las víctimas inocentes que por temor o verguenza no se atreven a hacerlo.
Un fuerte abrazo
Marisol
Se que como parte de tu vocación por la felicidad de la niñez llevas una cruzada encaminada a protegerlos de todo tipo de maltrato. La poesía te sirve de vehículo para concienciar sobre las miserias del mundo que golpean a la infancia y la juventud. Sigue denunciando esos atropellos, estamos contigo.
Marisol, querida poeta de la otra orilla, el poema denuncia, empuja a desear un mundo más justo, donde los hombres encuentren el lado trascendente de la vida y no la parte de la bestia, que por ahora parece ganar a la inocencia, pero estoy segura ha de llegar un día en que la bestia caerá definitivamente. Para eso trabajamos los poetas y los artistas desde todos los ámbitos. Sólo acercando al ángel se irá el demonio.
Un beso y gracias por esta desgarradora imagen poética.
Gloria
Su poema me inclina a pedir un deseo,
“Que en todos los confines de la tierra se acabe la violencia y el abuso infantil”
Gracias!