Un domingo en la mañana Papa Dios le sopló un sueño a la Abuela. Se encontraba ella bajo la sombra de un frondoso árbol junto a su madre. Del tronco salieron dos criaturas que corriendo, se escaparon. La Abuela estaba asustada pero no así su madre, que sonriendo la invitaba a mantenerse cobijada por la enorme copa del árbol.
Despertó con aquella imagen de las ramas gigantes apiñadas formando un techo perfecto. Se extendían en un radio que cubría casi todo el terreno. Algunas tocaban el piso formando nichos para jugar al esconder. Ciertamente un árbol de siglos, con su tronco viejo pero fuerte con las formas del tiempo y corteza gruesa marrón.
El canto del gallo la sacó de su pensamiento. Con un buche de café colao se enjuagó el aliento. Entró a la habitación de su nieta la Caperuza, besó su frente y vio cómo las mariposas volaron de su vientre.
©Marinin Torregrosa Sánchez
Ciertamente un relato metafórico, que habla de la libertad. bellísimas imágenes. Las mariposas de tu final coinciden con tus propios anhelos, con los deseos de todo ser humano. El volar no es sólo para los pájaros, es una aspiración que nos hermana con las estrellas.
Te aplaudo, me encantó cómo dices tanto en tan pocs renglones!!!!!!!!
Un beso desde la primavera de este lado del mundo.
Gloria