Muy cerquita de una casa,
Se encontraba el negro Mon.
Dándose un palo de ron,
De ese que le dicen caña,
Si la cosa no me engaña,
Empezaba un vacilón.

La perra, gata y lechona,
Quisieron ponerse al día
Y con mucha valentía,
Se vistieron lo más monas.
Fueron a casa de tona,
A comprar unas cervezas
Con mucha delicadeza
Cerveza y pitorro el ron
Que siempre en un vacilón,
Sobra por naturaleza.

Llegaron al caserío
Donde se formó el barullo
Y las tres con mucho orgullo
Bailaban con amorío.
Pero pronto el gentío
Interrumpía el rumbón.
Luego de un palo de ron
De pronto un amigo mío
Gritó por el caserío
Queremos comer lechón.

Chona se quedó espantada
En medio que aquel julepe,
Cuando alguien sacó un machete,
Y el rabo se le entorchaba.
Se lanzó por la hondonada
Juyendo del incidente.
Tropezó con un tridente,
Que se encontraba en la orilla
Pelándose la rodilla
Volándose cuatro dientes.

Perdió toda la morcilla
También perdió la gandinga,
Y cuando casi respinga
Se rompió cuatro costillas
Pronto se acercó a una villa
La pobre despatarrada.
Donde la gente gritaba
De lechón dénme un cantito,
Aunque sea dénme el rabito
Gritaba la turba airada.

Al fin de aquella escapada
La panza se le arrastraba,
Y entre lágrimas y babas
Se veía muy desquiciada
Quedó tan descuartizada
Que se postró en la sabana
Terminada la jarana
Gritaba doña Narcisa,
¡Ni sirve pa’ longaniza,
Que suelten esa marrana!

© Osvaldo Torres Santiago

Décimas Navideñas

Editorial Letras de América