Adonis del terruño,
Trovador campesino.
Juglar de bomba y plena; Décimas y aguinaldos.
Galán de la montaña que vas regalando versos
en serenatas nocturnas; adornando doncellas
con cadentes guirnaldas; incitando su amor,
para luego dejarlas a merced de tus locuras riqueñas.
Mientras tu pueblo duerme en la sabana,
Tu silueta, camaleónica,
Confundida entre ramas de árboles isleños, baila,
Cónsona con las cuerdas de tu fiel compañera.
La naturaleza toda celebra tu belleza.
Y tú, ajeno a las miradas curiosas de los pájaros
Que al unísono cantan al ritmo de la danza nacional,
que en noches melancólicas, brota de tu garganta.
©María del C. Guzmán