Cuando los Sureños regresamos de San Juan y pasamos el monumento del Jíbaro en la autopista #52, nos aproximamos entonces a una pronunciada curva bordeando la montaña que protege como gran centinela la entrada más importante al Sur de nuestra Nación.

En este momento se despliegan ante nuestros ojos las faldas de la cordillera que derrama sus pliegues ambarinos en el verdemar de las llanuras y costas del País del Sur. Esta deslumbrante perspectiva panorámica nos anuncia que hemos llegamos a nuestro lugar, a donde pertenecemos. Esta proclama de que al fin hemos llegado, se siente sin importar si somos de Patillas o de Guánica.

Encontrarse con el Sur, no es un mero evento racional de orientación de espacio y tiempo. Es por eso que si está lloviendo antes de la gran curva, deja de llover y nos recibe el gran sol caribeño. También por eso se siente que finalmente el aire llena nuestro pecho.

En mi caso, es tan gratificante ese asomo al Sur de nuestro País, que cualquier llamada telefónica que mantengo mientra recorro la gran cuesta cede y muere ante la belleza de nuestra costa, como si una gran fuerza exigiera absoluto esmero para esa extraordinaria visión.

Llegar al Sur es un evento emocional que confirma que existe un gran sentido de identidad o pertenencia con una Región que no cede a las arbitrariedades de la división artificial en territorios municipales.

En ese portal debiera existir, como blasón  regional, un gran rótulo que diga:   SUR

Esta sensación de identidad o pertenencia con el Sur no es una casualidad o mera sensiblería artificial o romántica. Todo lo contario, es una realidad de que como seres humanos condicionados por nuestro instinto de conservación y vinculados estrechamente a un territorio que nos sustenta, entendemos a niveles viscerales y evolutivos que sin el espacio del Sur, no es posible nuestra subsistencia. Esta realidad ha sido confirmada por estudiosos que han determinado que nuestro Sur tiene todos los elementos de sustentabilidad para erigirse como una gran región autónoma y con identidad competitiva.

La Región Sur cuenta con más de medio millón de habitantes, tiene un extraordinario litoral costero, las mejores llanuras agrícolas y acuíferos, montañas y bosques de todo tipo, buen clima, extraordinaria diversidad ecológica que es atractiva para cualquier visitante del planeta y una infraestructura de primera de energía, carreteras, aeropuertos, puertos y telecomunicaciones.

No es casualidad la fundación y desarrollo de DISUR. Es el convencimiento de que en la organización regional podremos establecer las bases para lograr competitividad a nivel global. Tampoco es azar el que la Junta de Planificación entienda que la mejor manera de definir y enfocar el Sur es mediante la definición adoptada por consenso en DISUR. Es decir, nuestra Región está compuesta irreductiblemente por los municipios desde Guánica a Patillas por la costa, y en la montaña por Adjuntas, Jayuya, Villalba y Coamo.

La organización regional es la respuesta apropiada al derrumbe de las fronteras nacionales y la globalización. Vivimos tiempos de unión, de estrechar lazos y de establecer acuerdos entre los diversos señoríos municipales cuya separación histórica nos ha debilitado para total conveniencia de los poderes dominantes. La parcela municipal es una reminiscencia feudal que nos divide y ata al subdesarrollo. Es la manifestación emblemática de la máxima militar y política “Divide y Vencerás”. A quien único conviene la división municipal es al gobierno central y a los partidos de San Juan, pues no tienen que enfrentar gran fuerza, porque cada líder de municipio lucha solo, cuando lucha; porque muchos no se atreven a luchar contra su propio partido.

Es por esto que fuerzas políticas y económicas que no responden o pertenecen a nuestra Región Sur, reman con fuerza y apuestan contra nuestro desarrollo, al esmerarse para que nuestros esfuerzos de unión regional fracasen. Estas fuerzas responden al partidismo centralista y asfixiante de San Juan y se aferran a consignas artificiales antiregionales.

Lamentablemente, el Municipio Autónomo de Ponce se ha hecho coro de esta visión antihistórica y hace todo los posible por excluir, dividir y destruir todos los esfuerzos de regionalización. Por eso desahuciaron a DISUR de sus oficinas del Puerto de Ponce sin tener inquilino que ocupe el espacio y se niegan a pagar la cuota que deben, y que es indispensable para el sostenimiento de una organización fundamental de la cual son socios fundadores.

Soplan vientos fuertes de renovación en el liderato de los dos partidos principales de Ponce. DISUR tiene que ser parte del debate para que el Pueblo pueda identificar a los mejores candidatos. Este tema no puede pasar desatendido. El próximo líder del Municipio Autónomo de Ponce debe estar convencido en la palabra y la acción de que DISUR es el proyecto estratégico de desarrollo socioeconómico más importante para Puerto Rico.

Rolando Emmanuelli Jiménez, J.D., LL.M.
El autor es abogado notario, Presidente del Bufete Emmanuelli, C.S.P., en Ponce, Presidente de la Alianza Pro Sur, Vicepresidente de DISUR, Inc., pasado presidente de la Cámara de Comercio del Sur de Puerto Rico y anfitrión del programa Debido Proceso de Ley, que se transmite todos los sábados a las 11:00 de la mañana por WPAB 550. Para mayor información vea www.debidoproceso.com.