Daba vueltas por la plaza muy vestidito de blanco y cuando llegaba a la iglesia se persignaba. Al llegar a la vieja casona volvía y se persignaba.
La gente contó su historia.
El día que Pancho se despidió yo estaba allí. Pasó como un celaje por mi mente y yo seguía allí. Dio vueltas como un loco pidiendo un milagro y ver a su amada.
La gente seguía hablando y yo quedé paralizado.
¡Yo soy de allí!
Ahora ando en círculos y cuando llego a la Monserrate bendigo a mi pueblo y digo como Pancho, ¡Yo soy de allí!
Edwin Ferrer 8/3/2010
Muy bueno, el amor a la tierra chica!!!!”Soy de allí”
Las veces que encontrándome “allá” (España) me encontraba con algún compatriota repetíamos esa frase para no perder identidad. Pero igualmente en mí pasa una cosa extraña, me siento de los dos lados, es como tener dos corazones…
Aplaudo el amor que te brota por las letras.
Y Yo que soy de allí, te aplaudo por tu poesía y el gran cariño que le tienes a nuestro pueblo.