Dios creó al mundo para establecer un patrimonio para la gente.
El exiliado extrañó su pueblo y al regresar de un lugar desconocido, fue al centro de la plaza y meditó. Bajo la penumbra de la iglesia, unas palomas blancas picoteaban unos saleros hechos de metal y una a una sobrevoló su conciencia.
Miró hacia l
a desaparecida tarima y se percató de que faltaban cosas: sus amigos, sus bancos, sus árboles y sus amplios cañaverales. Faltaban muchas cosas, ausencias que lo hundieron en la nostalgia.
—Ya no es lo mismo que ayer, todo ha cambiado.—
— Tengo que recobrar el pasado. Encontraré mis huellas— dijo, melancólico.
Con gran motivación caminó hacia el Río Niguas. Vagó por sus riberas, pero no pudo llegar al Coco, los arbustos se lo impidieron.
Fue al Pueblito y el Pipote ya no estaba. El altar de mármol y los santos de la iglesia tampoco.
Aguirre era la sombra de lo que un día fue: sustento de millares. Ahora, un poblado fantasma donde los hoteles y el hospital son víctimas del abandono.
Cuando llegó a la alcaldía se percató que el alcalde era escoltado dócilmente por un cuerpo extraño camino hacia El Pueblito, con un rótulo debajo del sobaco y allí lo enterró.
©Edwin Ferrer
!Que hermosa fotografía! !Qué triste presente! Ya no tenemos La Plaza Museo de Los Fundadores. !Qué aberración!
Pero no perdamos la esperanza. El error histórico se puede corregir y Dios mediante lo vamos a coregir.
Gracias Edwin por unirte al clamor de los que tienen conciencia y lo demuestran.
Edwin para combatir la ignorancia no hay mejor medicina que la palabra…Esta pieza tuya describe el dolor que sentimos muchos salinenses al ver como nuestras raices estan siendo pisoteadas sin misericordia alguna…Sigue tu trayectoria y al que tenga oidos que oiga…..
Este relato de Edwin Ferrer es sobre la capacidad del ser humano de rememorar, es decir de tener memoria. Cosa que lo distingue de las otras criaturas conocidas en nuestro Planeta. Sin memoria es imposible el desarrollo civilizador de los humanos. Cada artefacto y cada idea que hemos acumulado es el resultado de experiencias, técnicas y conocimientos pasados. Todo tiene un antecedente. Conocer el pasado es adentrarse en sendas de verdad, y como reza el viejo dicho “conociendo la verdad se es más libre”
Pero siempre han existido energías negativas que desean que prevalezca el reino de la ignorancia, y una de las formas utilizadas para que domine la ignorancia, es borrando el conocimiento de la historia, es decir haciendo que la gente desconozca los antecedentes al momento en que viven. Son los que creen que el futuro se construye sobre las cenizas del pasado, y aunque puede suceder y ha sucedido, lo propio es construir el futuro explicado desde las raíces, es decir a la luz de lo anteriormente acontecido. Para eso, el ser humano utiliza diversos medios.
En cambio, en este relato, Edwin, transmite una enorme nostalgia porque le han borrado pieza a pieza el pasado. El autor mira desalentado, como un séquito, el cuerpo extraño dúctil, camina detrás del verdugo que enterrará la picota de un rótulo desconocido sobre la tierra donde se guarda la esencia, el reducto, que explica al ser salinense. La intención es clara, borrar todo vestigio, la intención es perniciosa, hacer desaparecer todo vínculo con la senda histórica, con los manantiales del conocimiento que nos hacen gente consciente y capaz de crecer. Si así no fuera, si esa no fuera la intención, entonces es tiempo de rectificar y enderezar el camino.
Genial, amigo salinense.
La literatura tiene la extraña y maravillosa virtud de condenar y redimir.
Es, a su vez, terapéutica y cuando se escribe de la manera como tú lo haces, trasciende lo cotidiano y trivial. Se have universal.
Te felicito y te exhorto a continuar escribiendo con la verticalidad de quien tiene sus coordenadas claras.
Adelante.
Josué
Gracias por tan bonitos recuerdos Te felicito.