Entre los años de 1930 a 1950 el municipio de Salinas poseyó un manso burro zaino cuyo trabajo consistía en arrastrar un carretón de madera para regar con aguas las polvorientas calles del pueblo aún sin pavimentar y también para recoger basura.
Cuentan que un día de ardua y azarosa labor, en la esquina de las calles Monserrate y Muñoz Rivera estaba el laborioso quejándose en voz baja. Un transeúnte que a la sazón pasaba por la antigua plaza pública lo escucho y se sorprendió al oírlo hablar. Se le acercó cautelosamente y le preguntó: Martillo, ¿tú hablas? Éste le contestó: “Si, pero no se lo digas a nadie, porque esta gente son capaces de usarme en las tarimas políticas también.”
©Félix M. Ortiz Vizcarrondo
¡Ah Martillo, el burro más famoso de Salinas y cuidado si de Puerto Rico¡ Tan famoso era que, aún después de haber muerto, estuvo por varios lustros comiendo avena, según las facturas del municipio.
Muy fina ironía, de actualidad en todo tiempo. La explotación del hombre al animal es igual que la del hombre por el hombre y no hay nada que un político desperdicie para sus logros.
Aplausos.
Ja,ja.Esta tan bueno que si comento lo daño, hay que reirse para no llorar. Bueno, bueno, muy bueno.