¡Ajá! ¡Sí! ¿No me digas?

Cuando parta al misterio solo me llevaré el recuerdo. Mis sentimientos los empacaré entre amores forjados y los sueños sin cumplir. La risa de mis amigos y el abrazo de mi madre, la mirada de papi, el olor de mis hijas. El calor de mi familia lo envasaré para no perderlo. La carcajada del río que me duerme en la noche y me despierta en la madrugada. La grabación de coquíes cortejando las estrellas y los gallos aclamado su poderío, también irán conmigo.
El ruido del mar como león desde sus entrañas sin miedo acariciando la orilla de mi Salinas, de verdes y marrones, de montes y llanos. Estos últimos irán al fondo de mi equipaje planchaditos con almidón, así sus colores no desmerecen con el tiempo que me tome el viaje. En una esquinita enrollare bien mi niñez, cerca del piragüero en la plaza y la Panadería de Paquín. Las barquillas de Don Pifo formaran una melcocha con el gofio que compraba en la tienda de Virgen. El bostezo de Angelito que hace eco en el Campito y retumba en el caserío va sobre mi barriada Carmen con Nina, Candito y Don Quintín. La plaza ya la guardé, una ordenanza loca la metió pronto en mi maleta antes de que me robaran el blanco traje de Don Pancho Sécola. La Curvita de Melquíades no ocupa mucho espacio, ni las parrandas en Vertederos, La Plena, ni los amores de Parcelas Vázquez. Aprovecharé la procesión para recoger el malecón. No puedo cerrarla aun y es que mis sobrinos corretean por el patio de la colonia. Encaramados unos en las máquinas y otros jugando con tierra. ¡Ahí van mis hijas corriendo bicicleta por la calle ancha de mi espera! ¡Ay se me queda el timbre del cine Monserrate! Sí, ya esta lista y no pesa.
¿Qué me queda? Lo aprendido. ¡Hum! ¡Voy a necesitar un furgón! Mejor lo dejo aquí para otros y me llevo el sabor de los guanimes, la tertulia en la Plaza de Mercado, una cerveza bien fría y la luz de tu mirada.
©Marinín Torregrosa Sánchez
Precioso, mi querida Marinín. Los recuerdos y sentimientos son los mejores compañeros de viaje, especialmente el último, cuando ya no nos sirvan todas las cosas que la sociedad de consumo nos invita a codiciar.
Hermoso repaso por las valiosas vivencias de una vida.
Aplausos cariñosos.
Gloria
Sorprendente imaginacion. Me encanta, pues al final nos llevamos todos los recuerdos y nada de lo material adquirido en el trascurso de la vida.