Es difícil no sucumbir a los vicios en una sociedad donde abundan.
Nadie necesita un pase de perico para funcionar ni más de lo necesario para vivir decorosamente.
“A todo lo demás le sobra un canto”.
Nada de eso nos cayó del cielo ni es producto de la casualidad. Tampoco hijo de nuestra fantasía.
Ese morboso amor a lo material, a la acumulación de riqueza y los lujos que ella trae, es una proyección de nuestra naturaleza egoísta y acaparadora.
Cuando vemos por FACEBOOK, por ejemplo, a los que muestran sus bienes, como el que exhibe una virtud, comentamos: “Qué lindo, Dios te siga bendiciendo…” (como si Dios tuviera algo que ver con todo eso), o pensamos, sin decirlo: “Cabrones, mientras uno pasa necesidad, mira cómo ellos viven y se divierten”.
Envidiamos lo ajeno y le estrujamos en la cara a los que nada tienen nuestra abundancia. Así somos y así nos comportamos y así educamos a nuestros hijos y les enseñamos a comportarse. Pero ni lo uno ni lo otro debe de aceptarse como bueno, porque aquí venimos a compartir el pan y a refinar nuestro lado sensible. Todo lo que nos aleje de eso nos conduje a la miseria espiritual que niega nuestra espiritualidad.
Leo un libro, una novela, muy buena, por cierto, titulada The Way West, de A.B. Guthrie, Jr., en cuyas páginas encontré un pasaje que dice cosas interesantes:
“There wasn’t any bur under his trail. He was a mountain man, or he has been, traveled with hunters who never gave thought to soil and timber and tricks to pile up money but went along day by day taking what came, each morning being good in itself, and tomorrow was time enough to think about tomorrow.”
La explotación del hombre por el hombre abre esos enormes espacios de necesidad que hemos visto a través de la Historia entre los que tienen más de lo que necesitan y los carecen de lo necesario.
Si bien es verdad que “Agua pasada no mueve Molino”, no es menos cierto que debe hacernos reflexionar.
JSC
08/11/2011
Una lástima que el
mundo no pueda ver que el Sol sale para todos. Siempre digo que Dios estará replanteándose la fórmula del humano.
Muy bueno , Josué!
Leyendo tu opinión me viene a la mente el problema de EUA. Creo que los estadounidenses no saben o no reconocen que su nación se les está haciendo añicos. Los ricos de esa nación y los que se creen ricos o adoran a los ricos porque quieren ser igual que ellos no tienen ojos para ver las desgracias de su nación. La abundancia los ha cegado.