Imperfecta son las letras que llegan de su alma.
Nadie dice lo bueno, miran siempre el defecto ajeno.
Y si llora el río de arriba hacia abajo, ¿será feo?
O sólo es el defecto de sentirse alto.
Si cae lluvia desde el suelo, ¿será fango?
O es sólo el reflejo causado por los muertos.
Desecharé de mí todo desaliento
Y realizaré un mito desde el viento
Sentiré la presencia divina a través del espejo
Que surge en tu cuerpo, hasta que finalmente
Él se manifieste por encima de lo eterno.
Imperfección, ¿quién es perfecto?
Cuando es sólo el cristal
Que refleja lo incierto…
©Por Maileen Torres Rodríguez
11 de julio de 2011
¡Muy buena tu reflexión poética! Vivimos buscando la perfección y a pesar de ser moldeados por el Eterno, no se nos ha dado esa condición. Sólo más allá, probablemente, alcancemos eso que buscamos tan afanosos.
Este poema maneja un tema con el que usualmente nos confrontamos todos. Pienso que la perfección no existe, que a lo que se debe aspirar es a perfeccionar el desempeño, a realizar con eficacia el fin propuesto. Pienso también que el error se convierte en una ventaja cuando lo consideramos un reto o cuando lo utilizamos como medio de expresión o ejecución ejemplarizante. La psiquis suele levantar barreras cuando procesa comentarios negativos respecto al desempeño, pero como expresa Maileen en este poema, el desaliento no debe primar en el ánimo. Lo conveniente es procesar ecuánimemente el comentario, por más mordaz o punzante, y obtener de él ventajas. Como dice el poema luchar hasta que lo realizado “…se manifieste por encima de lo eterno”.