Roberto Quiñones sigue aportando a la rememoración de nuestra historia pueblerina a través de las fotografías que forman su colección. Tenemos que reconocer públicamente la labor cultural que realiza con este gesto de difusión del pasado captado a través del lente fotográfico.
Esperamos que nuestros lectores comenten esta foto y ayuden a documentar el momento existencial captado por el fotógrafo, cuyo nombre desconocemos, pero que si alguien conoce el dato, agradecemos lo informe por este o cualquier otro medio.

Propiedad Colección de Roberto Quiñones
Sergio hable con Héctor Lopez para identificar a los atleta que faltaba de la foto #4 y son: de izquierda a derecha de pie: Efrin Rmos Coki Torres, Neo Torres (hermano de Coki) y Carlos Flores. Sentados de izquierda a derecha Hector López, Héctor Tito Diaz, y Luis Roman. Neo Torres, ya fallecido, llego a brincar 13′ con la pertiga.
Ahora la sorpresa,que hay que verificar es que la foto #3 no fue tomada en Salinas, fue el Universidad Catolica de Ponce. Héctor López tenía 17 años y cuando compitió ese día, al verlo Gonzalez Pato, quien era el entrenador de la Catolica, le regalo unas zapatillas nuevas En el grupo hay atletas de Ponce tambien.
Según el, quien manejaba a este grupo de Salinas era Edwin Rivera, quien muriera violentamente en New York tiempo despues. (Tiene una calle nombrada en su honor, la de atras de la plaza de mercado)
El fotografo que me proporcionó las fotos que te he enviado fue Ramón Ramos quien creo esta fuera de Puerto Rico y nadie sabe de él. Casualmente Héctor me recordo que fue él quien me regalo las fotos.
Me reunire con Héctor proximamente para cuadrar bien esta historia.
Sugiero que alguien le lleve esta foto a Héctor López para que confirme las identificaciones y diga el nombre del que falta por identificar. Quien así lo haga que lo informe por aqui.
Resumiendo ahora un poco, ambas fotos tuvieron que haberse tomado en el año escolar 1954-1955, porque mi hermano José Luis (en la foto #3) que aparece parado, mirando hacia abajo, en camisilla, pantalones cortos y zapatillas en la mano derecha, cursaba su 4to Año de Escuela Superior y fue su primer y único año como atleta en Salinas. En el verano de 1955 la familia entera vino a Philadelphia, hasta 1958 que regresamos a Salinas. El niño de 7 años que está a la extrema derecha del observador, separado del grupo, de camisa blanca y mahones, soy yo.
He podido encontrar otras cosas en la foto que comentaré cuando las haya confirmado.
Esta sección es muy buena. Metiste un palo Sergio.
Josué, creo que tu descubrimiento sobre las fotos #3 y # 4 es correcto. Ambas fotos parecen haberse tomado durante la celebración de un campeonato. Tal vez, una triangulares. Eso refuerza la teoría de que habían dos canchas, una de las cuales quedaba en los terrenos de la escuela Román Baldorioty.
¿Alguien sabe si el atleta que resta por identificar es de la familia Mariani?
Amigos, he hecho lo que parece ser un descubrimiento. Esta foto y la anterior (la # 3) aparentemente se tomaron el mismo día. ¿Por qué digo eso? Vamos al asunto, a lo específico.
Carlos Flores, aquí de pie y con la pesa en lamano, vestido de blanco, aparece en la toma #3 sentado en primera fila, vestido de blanco, con la misma ropa (Un dato: Carlos era muy orgulloso, parece esa una característica, entonces, de la gente de La Jagua, donde él y Chuchín fueron emblemáticos. O sea, no creo que Carlos repitiera vestimenta con regularidad)
Román en ambas fotos está vestido igual. Así mismo Héctor, el muchacho no identificado, Tito Díaz, Coki Díaz y Efrin Ramos. La foto se tomó el mismo día.
Tengo 2 detalles que quiero verificar antes de soltarlos.
Dante, vamos a tener que abrir una agencia de investicaiones privadas.
Olvídate de García Márquez, Juan Rulfo es un nene ‘e teta al lado de un salinense en onda de contar anécdotas.
Es genial. García Márquez se queda chiquito.
Se jodió la bicicleta. Ponerle un pie forzao a Dante es como pedirle a Usain Bolt que corra 100 metros en 10 segundos flat. Ya verás que viene como tiburón asesino: virao.
Este Dante a la verdad que es un astro en contar las muchas anecdotas que ha pasado en su vida…Te voy a recordar una en particular cuando llegamos a la UPR y nos reclutaron para el ROTC, que era obligatorio…Dante siempre ha sido un hombre de cuerpo,como dice el jibaro, fornido y yo apenas pesaba 128 libras…a mi me pusieron sobre mis hombros un rifle que apenas yo podia con el…Dante se las ingenio y salio tocando en la banda del ROTC un instrumento que apenas pesaba tres o cuatro libras y que el nunca habia tocado. Te acuerdas de quien era nuestro Company Commander?…..el ahora heroe nacional receptor de la condecoracion mas alta de las fuierzas armadas,la medalla del congreso, nuestro amigo Euripides Rubio. Este hombre curso su cuarto año en Salinas si mal no recuerdo. Elabora sobre esta anecdota…
Amigos:
Valoro la objetividad como una virtud excelsa y la coloco como fundamento clave que por su aplicación indistinta por parte de ciertos humanos, los hace representativos de la especie y permite irnos alejando cada día más de nuestro ancestro irracional, camino al desarrollo pleno de nuestro destino como criaturas divinas. El fanatismo ideológico, religioso, político y en general de toda índole es el hijo mayor, por cierto intolerante y voluntarioso, de la falta de objetividad. Si dedicáramos más tiempo a practicar esta virtud y la hiciéramos centro de nuestra existencia, permitiendo que sólo internalizáramos data absolutamente pasada a través del crisol de este filtro, otro sería el estado de la humanidad. Basta señalar el retraso de la humanidad que en todo el periodo medieval ocasionaron las doctrinas oscurantistas del cristianismo y las desviadas interpretaciones del clasismo griego y romano.
Rindiendo honor a este principio personal, debo rectificar aceptando que la pértiga en manos de Héctor López es una caña de bambúa. Se notan claramente los nudos a distancias mas o menos uniformes y puede notarse la leve disminución en diámetro en cada una de sus puntas. Abona a esto el hecho de que en efecto, hay otra pértiga en el suelo y esa sí es de metal. Era la costumbre que cada pertiguista usara la de su preferencia, acorde con sus resultados. Concuerdo con que el primero de la izquierda en cuclillas es Héctor López, quien evidentemente ya había sido objeto de la amputación de unos deditos que en cada mano tenía desde su nacimiento. Por otro lado, nótese que Román luce una camiseta de Puerto Rico, significando su participación atlética a nivel internacional, mientras que Héctor luce una camiseta de Salinas, que me parece era la del Club Atlético del Sur, que así era que se llamaba, según recuerdo.
Debo ceder a la tentación y aprovechar para narrar una de mis pocas experiencias como atleta que resulta ser una total aberración, habida cuenta que me fueron vedadas capacidades atléticas. En el 1954 y 1955, existía ya una organización en la Policía de Puerto Rico, encaminada a tratar de combatir la delincuencia juvenil, la famosa Liga Atlética Policíaca. La dirigía un policía muy dado a las bebidas espirituosas y en realidad, no había dado con la clave para bregar, como se dice, con la juventud. En un momento dado, el gobierno quiso dar un impulso al asunto y se convocaron de la noche a la mañana unos Juegos Atléticos a nivel de Puerto Rico, entre todos los integrantes de la Liga Policíaca. Desafortunadamente para este policía, cuyo nombre me reservo, porque con el correr de los años nos hicimos buenos amigos y compañeros de juerga y digamos, le asignaron unos deberes pero no lo orientaron ni le dieron el equipo necesario. O.K. Empezando, porque le notificaron el jueves anterior al sábado en que se llevarían a cabo, que tenía que presentarse con su equipo a las competencia que se efectuarían en el Parque Sixto Escobar. ¡Para qué fue eso! El hombre cayó en un estado de pánico, ya que no tenía a nadie. La Liga Atlética no existía ni en papeles y lo había citado el Superintendente, en comunicación directa, ignorando la cadena de mando.
Entonces, lo único que se le ocurrió fue ir a la Plaza de las Delicias de Salinas donde estábamos todos los limpiabotas, que supuso éramos los delincuentes, o al menos fuertes candidatos a delincuentes. Al acercarse al grupo, se nos enfrió la sangre a todos. Escondimos los cigarrillos en los jardines y los que estábamos fumando, nos tragamos el humo para jamas botarlo. Algunos hasta se los tragaron prendíos y tó. Pero cuál no fue nuestra sorpresa, al notar que venía como un corderito a organizar en ese momento la Liga Policíaca, con promesas y cantos de sirena, a cambio de que asistiéramos bajo su tutela a representar a Salinas en el propagandístico evento. Tendríamos que estar listos a las 10:00 de la mañana del viernes para salir hacia San Juan, para participar en el desfile de inauguración, ante la alta jerarquía de la Policía. Se nos hablo de que habría muchísima comida y golosinas, realmente paradisíaco. En la plaza, que era el punto, estábamos reunidos, entre limpiabotas y amigos, como algunos 8 jóvenes entre la edades de 14 a 16 años. Estaba, Efrin Ramos, Tito que le decían el Negrito, Panón el Zapatero, estaba yo y otros que no me acuerdo. El asunto es que al decirnos el policía que lo único que teníamos que hacer era prepararnos para competir en distintos eventos, todos nos miramos puesto que ninguno, a excepción de Efrin Ramos tenía la más mínima idea de lo que era una competencia deportiva.
El policía dijo que no teníamos que preocuparnos, porque él lo tenía todo arreglado a la perfección. Lo que teníamos que decir en las casas para que nos dejaran ir, era que se trataba de una actividad de la Policía, que al participar se nos consideraba como si fuéramos miembros de la fuerza y que en caso de una metía de pata, gozaríamos de ciertos privilegios. Nadie tuvo problemas en la casa y se nos concedió la potestad de invitar a otros que quisieran competir, a presentarse como acordado, puntualmente a las 10:00 am.
Siguiendo, la orientación del policía, me di a la tarea de reforzar el equipo con otros muchos amigos míos del Caserío Francisco Modesto Cintrón.
Al otro día , tal como previsto o anticipable, pues a las promesas del policía cada cual añadió las que le dio la gana, apareció una jauría de muchachos, pero una sola guagua. El asunto empezó a cambiar, el policía, al ver que la membresía de la Liga Atlética creció súbitamente, se puso selectivo. Empezó a tasar a unos y otros. A mí me vio fuertecito y me dijo: tu vas a lanzar pesas. A otros que vio flacos, los escogió para correr, los de brazos largos, jabalina, los más altos, lanzamiento de disco y así por el estilo. Mientras tanto, la guagua se iba llenando y la gritería de los que aún no era seleccionados comenzó a crecer hasta la misma desesperación, al mismo tiempo que se podía atisbar lo que venía pa encima. El policía, en la puerta de la guagua, le gritaba a la multitud que se callara, que él no los había invitado. De ahí pasó a llamarlos partida de delincuentes y cuando la guagua ya despegaba, se le oyó gritar con voz gangosa de alcohólico pasmao, respondiendo a los improperios de los frustrados aspirantes a atletas:
—¡la próxima vez se van a gritarle a su madre! —
Cuando se recompuso, comenzó a bregar con la realidad.
—Yo comprendo que ustedes no saben nada de deportes pero van a tener que actuar como si supieran para hacerme quedar bien. Aquí se van a medir con otros atletas muy competitivos que llevan meses y años practicando. Ustedes se van a portar como lo que son: gente de agallas de Salinas y recuerden, piensen en todo momento en mí, en hacerme quedar bien.—
La mente mía y de todos empezó a dudar de lo conveniente de la decisión, pero ya estábamos en plena Piquiña y no había marcha atrás. Pasamos la Lechonera el S-Cuatro de Julio Bonilla, lugar donde exhibían unos lechones asaos tostaditos. La gritería del grupo pareció como el rugido de un león enjaulado a punto de recibir toda su comida, antes de entrar al espectáculo. Luego, Las Tres T duplicó la cantidad de ácidos estomacales…longanizas guindando y pollos en exhibición. Después pasamos otros negocios de comida y cada vez el hambre arreciaba más. Llegamos a San Juan, al Parque Sixto Escobar, pero para sorpresa de todos y más aún del propio policía, no había nadie en el lugar y eran las doce y algo del mediodía. Alguien exclamó:
—¡Tengo hambre!— ¡y Yo también!– dijo otro. El policía ripostó:
—¡Cállense que ustedes comieron ayer!—
Luego de varias gestiones en el Normandie, el policía regresó para indicar que habían cambiado el lugar de la actividad para el Parque de la Universidad de Puerto Rico, pero que podíamos ir a un cierto lugar en la Avenida Fernández Juncos, donde estaban ofreciendo almuerzos. Las caras de todos, de pálidas, pasaron a color verde esperanza.
Llegamos al sitio para recibir la infausta nueva de que lo que quedaba de comida era lo último que se estaba sirviendo y que si queríamos, ellos podían empezar a preparar de nuevo o en la alternativa, mandarían a buscar pan para prepara sandwiches de salchichas con cebolla. Eso sería lo mas rápido. Se aceptó por todos y empezó la agónica espera. Finalmente, se consumó el homenaje a las tripas y se pisó con un bautismo de refrescos de botella. Sin tiempo para reposar, abordamos la guagua y partimos para la U. P.R.
Ya había comenzado el desfile. El policía exigía más rapidez a todos:
—¡Muévanse, muévanse, muévanse!—
Alguien, preguntó por el uniforme que lucían los demás y que llevaban puestos. El Policía “C” que así era la primera letra de su apellido, se quedó como si le hubieran dado un golpe de gracia, pero no, no se dio por vencido. Salió corriendo y rápido se enteró que había un truck repartiendo pantaloncitos y camisetas de la Liga Atlética. Al poco rato apareció con tres paquetes repletos de unifomes, los cuales tiró a la guagua sin consideraciones numéricas de clase alguna.
—¡Más prisa, más prisa, que ya tocaron los himnos!—
—¡Muévanse, avancen, avancen!—
Dentro de la guagua eso era el acabóse.Todo el mundo a la vez quitándose la ropa y poniéndose el uniforme. Al fin, después de varios intercambios entre todos, más o menos todos quedamos en uniforme. Fuimos los últimos en desfilar y cuando pasamos frente a la tarima, nadie nos hizo caso. Se estaban moviendo rápidamente para el viejo San Juan, sede de la Y. M. C. A. donde seguiría la actividad protocolaria.
Salimos del parque de la U.P.R. hacia la guagua que había quedado estacionada detrás del Teatro, sitio muy cercano al parque y abordamos con la mayor rapidez que pudimos. El Policía “C” le requería ahora más velocidad al chofer de la guagua. Nos habíamos quedado muy rezagados. Bueno, en realidad éramos los últimos en salir y con problemas. Ahora resulta que tres de los atletas no encontraban la ropa que trajeron puesta y estaban como locos buscando debajo de los asientos y reclamando a voces a unos y a otros, primero en forma agresiva y luego en tono suplicante que le consiguieran su ropa. El Policia “C” calmó la situación diciendo que haría una investigación muy cuidadosa cuando llegáramos a la Y.M.C.A. y le prometió a los muchachos que allí el asunto se resolvería.
Pasamos volando bajito por la Avenida Ponce de León en dirección a San Juan, mirando con sorpresa todo ese mundo nuevo que en Salinas se conocía como “La Loza” y al mismo tiempo, cada cual que había encontrado su ropa se iba vistiendo dejándose puesto el uniforme, en previsión de una catástrofe mayor mas adelante. Cuando llegamos a la Y.M.C.A.,no había estacionamiento cerca y tuvimos que movernos hasta mas allá del Capitolio, a una distancia considerable. Claro, el Policía “C” pidió que lo dejaran frente al sitio de la estadía, ya que se proponía asegurarnos el mejor lugar. Nosotros tuvimos que caminar una distancia considerable.
Mientras tanto, pudimos llegar a la honesta conclusión de que tres de nuestros compañeros habían perdido irremediablemente la ropa que llevaron puesta y ya no hacia falta la investigación prometida. Tratamos de consolar a los muchachos pero el mejor que lo hizo fue el policía quien olímpicamente los instó a tener calma, que esas cosas pasaban, pero que después de todo, ellos habían ido a una actividad deportiva y ¿qué mejor que estar en uniforme todo el tiempo?
Cuando ya todos estábamos en los predios del edificio de la Y.M.C.A. nos dimos cuenta de que estábamos en una zona de guerra y que los organizadores estaban desorganizados. El sitio era bueno, pero eran muchachos de todo Puerto Rico, recogidos improvisadamente mayormente en manadas, por lo que el sitio quedó totalmente congestionado de inmediato. No había habitaciones suficientes, mucho menos camas. Los baños no eran suficientes. Había pocos inodoros, todos muy requeridos, ya que muchos de los asistentes querían pasar por la noble experiencia de hacer un depósito en tan exótico aparato. En pocas horas estaban tapados y las aguas negras desbordadas corrían por los pasillos. Los que no cabíamos en las habitaciones nos enviaron a la cancha de baloncesto que está en el interior del segundo o tercer piso del edificio. Nos acostamos en el piso a esperar que llegaran los catres.
Mientras tanto, algunos se quejaban de la incomodidad. El Policía “C” por su parte, insistía que eso era lo mejor que podía pasar porque servía de training para la competencia. Además, era también una buena experiencia para cuando nos tocara ir a la próxima guerra, ya que recién había terminado la de Korea. Otros se quejaban de hambre, de frío, de calor, de sueño y para cada queja, el Policia “C” tenía una contestación fría y calculada consistentemente apoyada en una fe inquebrantable de que el grupo lo catapultaría a un ascenso en la uniformada.
Era una fe a 86 grados prueba. La esperada cena llegó en unos bolsos de papel de estraza que incluían un sandwich de jamón y queso sin mantequilla en pan especial, dos galletas “Cucas”, un “Container”de leche pequeño, una manzana y una pera. Hubo bolsas incompletas y hubo quienes por no meterse a guerrillar en la fila de distribución, prefirieron irse al baño a fumar para matar el hambre.
La desesperante espera por los catres terminó alrededor de las ocho de la noche y tardó hora y media más instalarlos a través de toda la cancha, en filas de entre cincuenta y ochenta catres por fila y fueron mucho más de ciento cincuenta filas. Nos ubicamos por grupos más o menos y entonces se distribuyeron unas almohadas de plumas a la mayoría, pero no fueron suficientes, lo que causó gran contrariedad y molestia.
A las diez apagaron la luz y todo el sitio quedó como boca de lobo.
Continuará…
Ese árbol y el de quenepas, el primero que encuentras cuando cruzar el callejón colindante al de doña Provi, son árboles antiquísimos. Igual el de Higuera, que queda en la esquina de la verja de atrás de donde vive mi hermana Elba. Reliquias de nuestra flora.
Josué dile a Berto que identifique bien donde está el húcar para cuando haya oportunidad tomar fotos.
Ese sin duda es un árbol de 90 años o más, ya que lo identificaste en la foto aérea de 1930.
Fue un crimen cuando cortaron los que existían a la salida de Cayey, especialmente el que quedaba en la esquina, frente al negocio de automóviles. Allí queda como testigo de ese arbolicidio el tronco poderoso de lo que fue aquel ser viviente, seguramente centenario.
Si se fijan bien en la foto, había muy poco alumbrado eléctrico en el parque. Solamente dos allá, en lo profundo, en Talas Viejas, en el área de casitas pertenecientes a Felipe Rosado, apodado “El Cubano”.
Al otro lado del verjado estaba la poza de La Carmen, que era la piscina de Talas Viejas, y el inmenso húcar, nuestro centro de entretenimiendo y ring de boxeo a mano pelá. Debajo de aquel árbol, que según me cuentan aún vive enclaustrado en una propiedad privada (vayan a sacarle fotos antes de que se enyugue el cemento), se escenificaron más peleas que en el Madison Square Garden.
Dante, insisto en que la pértiga en la foto es de bambú debido a que, si notas, está vendada de punta a punta. Eso se hacía por dos razones: principalmente darle más consistencia a la pértiga y por motivo de seguridad porque en la eventualidad de una rajadura, el vendaje protegía al atleta de una posible lesión. Si miras bien, notarás una especie de curvatura, casi al final de la vara, en el área donde está Carlos parado. Las pértigas de aluminio y de fiberglass no se deformaban de esa manera. Las de bambú tampoco, pero esa era la forma que la naturaleza le dio a esa barra en especial. Las pértigas de aluminio y las de fiberglass se vendaban en el área de agarre, por razones obvias. También, si te fijas cuidadosamente, vas a ver los nudos de la caña que la venda, lejos de ocultar, acentúa.
Es importante señalar que descansando sobre el terreno hay lo que parece ser otra pértiga, pero que yo arguyo que es la vara que cruza los postes que marcan la altura. O sea la barrera que todo pertiguista debe rebasar. Vara de salto, o como se le denomine.
Roberto, estoy seguro que todos los participantes de Encuentro al Sur agradecemos la valiosa aportación que haces al someter a escrutinio fotos verdaderamente memorables. Gracias por tan noble gesto.
Comento que la foto se tomó en el Parque Manuel González Martinez de Salinas, entre 12:30 a 1:30 de la tarde, (nótese la sombra del sol muy corta, que apunta a que el sol estaba próximo al cenit) luego de haber terminado una competencia deportiva, según puede presumirse por el trofeo en mano de Tito Díaz. Se captó en el área entre el “Home Plate” y la base de primera de la antigua área de jugar pelota, cerca de los “Bleechers”. La dirección de la foto es de Este a Oeste.
La foto captó un equipo de atletas, patrocinado probablemente por el municipio o el Club Deportivo de Nenito. No fue escolar porque algunos de los que aparecen, para la fecha en que pudo haberse tomado la foto no iban a la escuela, la cual estimo entre 1955 y 1956, la época de gran activismo en el deporte de pista y campo en Salinas.
Lo afirmo por lo siguiente:
Los atletas de pie son de izquierda a derecha (1) Efrin Ramos Bermúdez (2) Diaz, hermano de Adelaida y Domingo, el pintor (3) No recuerdo (4) Carlos Flores, de la Jagua, hermano de Silvia Flores, la enfermera, que luego vinieron a vivir a la Barriada Carmen. En cuclillas de izquierda a derecha (1) No recuerdo, (2) Tito Díaz, vivía en Sierra Brava, entrando por la calle del negocio de Pablo Luchessi, la última casa a mano derecha. Aún la familia vive ahí. Fue un extraordinario corredor de carreras cortas, y finalmente (3) es un muchacho e la Carmen de apellido Román que sobresalió a nivel de Puerto Rico y en competencias con otros países como pertiguista.
Entiendo que el trofeo es del conjunto como equipo, ya que Carlos Flores debió haber ganado el lanzamiento de pesa o de javalina, Román el salto con pértiga (Es de metal forrada con tape. Tiene un diámetro muy bien definido, no se notan los nudos y ya la bambúa había pasado de moda por virtud de las ejecutorias de Rolando Cruz, quien para ese momento está fuera de Puerto Rico, según estimo.)
La foto expone, por mor del tiempo, como personaje principal el paisaje que es bandera del Pueblo del Salinas: el Cerro de Caroberto, padre de Carlos Colón, que estudiaba con el grupo mío y más tarde trabajó en el Consulado del Canadá en San Juan. Esta era una familia de Ponce que vivía en terrenos del Campamento Santiago, antes Salinas Training Area, detrás del cerro a la extrema Izquierda. El Cerro de los Modesto es el de la extrema derecha, más tarde lo identificábamos como el Cerro de Calolo (Carlos Colorado Modesto) A este panorama que se extiende en montañas más a la derecha que no se ven en la foto, es que se refiere Antonio (Toñito) Ferrer (Ferranto) en su poesía emblemática a Salinas “Yo Soy de Allí” : donde allá lejos, las montañas, entre sombras opalinas, están repletas de aromas y de flores campesinas y por entre los breñales deslízanse los arroyuelos en poliícromas cascadas, rumorosas, cantarinas, del agua dulce y sabrosa de mil fuentes cristalinas, yo soy de allí, yo soy de allí, del pueblito de Salinas”
Salinas, tenía dos pipotes, uno inmensamente grande y otro más pequeño. La foto deja ver sólo uno, quiere decir que ya habían eliminado el más pequeño. Anteriormente, hubo uno color verde en el Parque de Bomberos de Salinas, que también demolieron. En todas las ocasiones, nadie pudo dar una explicación creíble para la demolición de esas distintivas marcas de tierra, “landmarks”. Obras que fueron hechas a la manera de los puentes de hierro, para que duraran sin mantenimiento algunos doscientos años, con mantenimiento, siglos.
Llama la atención el área boscosa de Talas Viejas, y el Pueblito. La verja de cemento es un monumento que hace honor a los constructores de los años treinta y cuarenta como lo es también el famoso Malecón de la Ciudad Perdida.
Finalmente, debo decir que entiendo que Efrin, Tito Díaz y quizás dos de los otros hacían el tremendo equipo de relevo de 100 y 400 metros, que tanta gloria le dio a Salinas en esos años.
Ahora que me acuerdo, es cierto, estos atletas los patrocinaba el Municipio y su alcalde Víctor Figueroa que tenía siempre un líder recreativo a tiempo completo. Ese puesto lo ocuparon personas muy preocupadas por el deporte, empezando por uno que se llamaba Sigfredo _______ y después estuvo ______________, a ambos los trajo Víctor de Santa Isabel. Después me acuerdo de los nombres. Por lo pronto éste es mi comentario.
Déjame decirte Josué que en un tiempo eran dos pipotes, no uno. Antes de los dos pipotes de Talas Viejas, el primer pipote de Salinas estaba localizado en el Patio Ortiz en los terrenos junto al anterior Parque de Bomberos en la Calle San Miguel, en el solar del edificio de la Autoridad de Energía Eléctrica. En ese solar había una casa de madera pintada de verde construida por el municipio. Ahí estuvo el más antiguo parque de bomberos, en un local que luego utilizaba la tropa 105 de Niños Escuchas de Salinas. En ese terreno se construyó el primer acueducto de Salinas para distribuir agua potable al casco del pueblo. Era un pipote de madera, una caja de madera donde se acumulaba el agua sacada del subsuelo. Los custodios de ese primer acueducto fueron la familia de Francisco Ortiz, quien cedió el terreno al municipio para que se estableciera el acueducto, con la condición de que su familia recibiera a perpetuidad el servicio de agua gratuitamente.
Puedo identificar, por ahora, a Héctor López al frente quien trabajaba en la ferretería Salinas Lumber. Los que están de pie, de izquierda a derecha: Efrin Ramos, Coki quien trabajaba en la panadería La Exquisita, y el ultimo vestido de blanco es Carlos Flores. Estoy trabajando en la identificación de todos los demás, incluyendo retratos anteriores
El que está en cuclillas a la izquierda, olvidé su nombre, trabajó hasta hace poco en el Salinas Lumber Yard.
Muy buena idea la de Willhem. En cuanto a copyright no creo que tengamos problemas. No creo que alguien reclame titularidad de unas fotos que lo que hacen es darle lustre a nuestro pueblo independientemente de quien sea el dueño original, lo que debe es sentirse orgulloso de que alguien conserva sus fotos. Por otro lado Willhem, le prometí a tu mama sacarle copia del video donde eres receptor de un premio cuando eras niño escucha.
Gente linda gozo con sus comentarios. La vida tiene estas cosas, estos reencuentros son entrañables.
Cariños.
Gloria
Sin duda Sergio, la pértiga es de bambú. Puedes ver los nudos.
Buena idea Willhem envíame detalles por correo de tu idea para discutirla y darle forma.
Sergio; no te parece que, una vez esclarecidas las implicaciones de copyright, sería un buen proyecto crear un repositoro digital online con todas estas fotos históricas de Salinas. Yo hasta me ofrezco de voluntario para ponerle la metadata. Es cuestión de buscarnos un programado open source que nos sirva y nos comprometemos a mantenerlo. ¿Qué crees?
Willhem Jr.
Alguien sabe si esa pertiga era de bambúa.
Carajo, ahora lo reconocí. Gracias, sergio.
El primero de pies de izquierda a derecha es Efrin Ramos.
Acaso el que está de pie, a la izquierda del lector, no es Servando López?
Es por mucho la mejor foto que he visto del Pipote. Sobre la verja, mirando hacia el Norte/Noreste, puede verse la frondosa vegetación de Talas Viejas, que para entonces y creo que hasta hoy, lo que de ella queda, era algo así como nuestra área verde. Nuestro bosque.
Te felicito Roberto.
Josué
Presento otra foto de atletas de Salinas que creo todos están vivos. De lo que retrata lo único que no sobrevivió a esta foto es uno de nuestros principales emblemas del pueblo: el pipote.
Saludos