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La primera acalorada discusíón que recuerdo haber tenido en mi vida fue a los cinco años y en torno a quién la sombra perseguía a todos lados. Imaginabamos que la sombre era una y cada cual sostenía ser el niño al cual la sombra le seguía los pasos.
Era la sombra de una noche de luna. Caminaba de un lado a otro la calle Degetau diciendole a los demas que vieran como la sombra proyectada en la calle ibas a donde quiera yo fuera. Entonce caminamos juntos y descubrimos que cada cual tenía tras de sí una sombra. Senti temor, pero una cosa aprendí. Que la realidad es misteriosa y que no es, necesariamente lo que tengo ante mí.
¿Dónde mora esta hora la sombra de mi argentina y dulce Gloria de tango y de fandango?