
Que nadie me profane la muerte con sollozos, ni me arropen por siempre con inocente tierra; que en el libre momento me dejen libremente disponer de la única libertad del planeta.
Julia

Que nadie me profane la muerte con sollozos, ni me arropen por siempre con inocente tierra; que en el libre momento me dejen libremente disponer de la única libertad del planeta.
Julia
Soy un salinense cagüeño ya que residí en esa gran ciudad por cuarenta y cuatro años. Mis hijos y mis nietos son cagüeños.
Conocí a Willie Miranda Marín en los albores de su carrera política cuando comenzaba su lucha por ser alcalde de Caguas. Por sus ejecutorias anteriores sabía que Willie iba a ser un gran alcalde para la ciudad de Caguas. Él sobrepasó por mucho esas espectativas. Hoy Caguas es una gran ciudad para orgullo de los cagüeños y los que por muchos años residimos allí.
Mi esposa Nora Fe Torregrosa y yo contribuímos en su proyecto de Gobernanza Municipal como miembros de la Asociación de Residentes Inc. de la Urbanización San Alfonso en donde residíamos. Ella era la secretaria y yo asesor legal.
Todo lo que entritezca a los Puertorriqueños , lo tomo como propio , en esa tierra conocí amigos, quienes me demostraron el significado de la palabra AMISTAD, siempre con vosotros , R de Mingo.
Aunque vivo en New Jersey, siempre mi mama y papa hablaban cosas lindas de Willy Miranda Marín. la última vez que fui a PR, hace tres años en navidad, tuve el honor de conocerlo, una bella persona. Son nuestras condolencias para la familia de parte de la familia Navarro Martínez. Que descanse en paz
Alguien me podría decir la fecha de nacimiento de Willy Miranda? Ese magnífico ser humano vivirá para siempre en el corazón de los puertorriqueños.
Descanse en paz.
Se nos ha ido Willie pero su legado de avanzada queda en el corazón y en la mente de miles de puertorriqueños que vimos en su postura soberanista la puerta de salida para un pueblo confundido en su entendimiento y por ello desgarradoramente en su espiritu.
De ahi saldrá muy pronto el próximo adalid para como el ave mitológica resurgir de la cenizas y desde ahi alcanzar la inexhorable toma de conciencia que nos conducirá a la realizacion de nuestro destino como Pueblo único, distinto, bravo y valiente.
Entonces se verá con mucha mayor claridad el por qué el Pueblo Puertorriqueño, sin distinciones de índole alguna, a llanto vivo, con evidente sufrimiento lamenta su partida prematura y con ello el retraso de su Triunfo Definitivo.
Que descansen en Paz sus cenizas en la espera del resurgir del avivamiento de su pensaminto e ideas.
Gracias Willie
Ciertamente de Willy pueden decirse muchas cosas sin perder de vista su condición humana. Su vida pública siguió la ruta propiciada por un proyecto de país que se inició a mediados del siglo pasado que lo llevó a ocupar importantes posiciones en el gobierno, la empresa privada y a iniciar su propio negocio como desarrollador de vivienda y edificios de oficina.
Personalmente lo que conozco de Willy es su vida pública desde que en 1996 decidió figurar como candidato a alcalde del PPD de Caguas, ciudad donde resido desde la década de 1970. En aquel entonces participé en un grupo de trabajo de ciudadanos consultados por el candidato como parte de la confección de su programa. De ahí salieron ideas que fueron concretizándose a lo largo de su incumbencia como alcalde y que convirtieron a Caguas en el proyecto de un Nuevo País para Puerto Rico. Tomando como base el trabajo realizado por su antecesor Ángel O Berrios supo conducir a Caguas visionariamente utilizando como pilares un modelo de gobernanza municipal, la autogestión, la formación de consorcios, y el trabajo en equipo. En otras palabras supo manejar la administración pública ajustada a una visión empresarial donde el desarrollo económico está supeditado a la idea del desarrollo del ser humano, que incluye la acción comunitaria.
El cien por ciento de eficiencia y efectividad es cosa de dioses, pero lo que sí es de humanos ejemplares es trascender la cotidianidad para convertirse en maestros de todo un pueblo. Las experiencias de día a día lo convencieron que había limitaciones estructurales que le impedían avanzar. Que el enorme talento que alberga nuestro pueblo estaba desperdiciándose, que el actual régimen constituye un impedimento para la plena realización del país y que es necesario asumir los poderes soberanos para construir un Nuevo País en Toda la Nació Puertorriqueña.
Estaba convencido de ello y de que había que empezar a llamar las cosas por su nombre y así se lo hizo saber al país y a su partido. Decir verdades asusta a mucha gente y en el peor de los casos hace que se empuñen macanas, y hay macanas y hay macanas.
Desgraciadamente su voz se apagaría en si mismo. Semanas antes del fatal diagnóstico asistí a una actividad sobre gobernanza y autogestión. Antes de comenzar la actividad nos saludamos e intercambiamos palabras, pero su mirada y su abdomen sembraron en mí un mal presentimiento. Sus ojos estaban apagados y destellaban sufrimiento, su abdomen estaba constreñido como cuando se aguanta un dolor. Quizás por asociación con otras personas víctima de enfermedades, el semblante de Willy en aquella ocasión lo percibí como un serio problema de salud del que quería equivocarme.
El hecho de que todos, los de izquierda y los de derecha y los del medio, hablen bien de Wiilie Miranda Marin, es prueba del carisma extraordinario que poseía. La única vez que estuve en su presencia, me envolvió: llegué a la reunión pensando que iba a conocer a otro político más y terminé la reunión con ganas de irme de bohemia con el tipo. Como se diría en buen salinense: tremendo gallo!
De Willie Miranda Marín pueden decirse muchas cosas. Que alcanzó cimas muy altas en el ejército de una potencia que sublimiza la violencia y salió ileso, que militó y llegó a ocupar posiciones de liderato en un partido colonialista sin comprometer sus principios soberanistas, que puso sobre el tapete la suprema definición: o yanquis o puertorriqueño cuando en su partido lloraban una derrota electoral en lugar de buscar un triunfo de la conciencia, que fue un gran alcalde de una gran ciudad, que fue un gran padre y un superpuertorriqueño? También habrá quien diga, calladamente porque ante la muerte somos todos buenos, que fue todo lo contrario, así de complejos somos los seres humanos. Pero lo más elocuente que se puede decir de Willie Miranda Marín fue que a su paso por la vida fue sembrando semillas de inmortalidad y es por eso que su viaje al misterio nos deja la semilla sembrada por su ejemplo y verticalidad. La misma que se llevó don Pedro a Atlanta y trajo consigo a su regreso: La Libertad.
Willie fue un hombre fuera de serie. Puerto Rico ha perdido uno de los mas grandes recursos con que contamos y vamos a necesitar bastante tiempo para que surja uno igual. Que Dios lo acoja en su santo seno…
Muy bien dicho Willie, descansa en paz y gracias por servir a los tuyos.