Jacinto cruzó el río y un desierto. Sufrió hambre y frío. Sobrevivió a la mordedura
de una víbora y de pura suerte esquivó una bala que le disparó un oficial fronterizo la noche que pisó territorio estadounidense. Sólo lo animaba el anhelo de alcanzar el Sueño Americano.
Era ya de madrugada y no traía equipaje. Todo lo perdió en las veredas, hasta a sus acompañantes, comidos por la fatiga, la noche y el olvido.
—Cuando llegues a la carretera —le dijo el abuelo—, sigue caminando y no pienses en volver.
Las luces de la ciudad y el ruido urbano se le metieron en los ojos y cuando quiso regresar había olvidado el camino.
© Josué Santiago de la Cruz
Las posibilidad de alcanzar riquezas tras la cual llegaron miles de inmigrantes a los Estados Unidos se resumió simbólicamente en la frase American Dreams. Miles de historia con finales felices alimentaron la fantasía creada para rendirle culto al gigantesco desarrollo económico estadounidense y proclamarla la la tierra de promisión bíblica. Con esa fantasía se promovió la inmigración de miles de europeos blancos, la mayoría de los cuales engrosaron las masas de obreros que dejaban el pellejo en sus telleres de trabajo a cambio de una migajas de la enorme riqueza que se generaba en el país. Este relato trastoca ese tan estadounidense símbolo y destapa lo que todos sabemos de siempre, que el “Sueño Americano” no es para todo el mundo, y en cambio, en los que se quedan y en los expulsados, una enigmática telaraña de ilusiones y realidades aprisionan los deseos de regresar.
¡Dios mío, que ironía la tuya y qué verdad, la de todo inmigrante! El abandono de la tierra es de por sí todo un calvario al que algunos se acostumbran con el llanto en el alma.
La vida se construye siempre desde dentro y no hay “sueños” ni americanos ni europeos, todo es hacer camino al andar aunque a veces la circunstancias nos sean adversas. Yo estuve dos años fuera de mi país y llegué a caminar una hora entera para adquirir un alfajor, una golosina, que me recordase mi Buenos Aires. Creo que el ser humano es “nómade” por naturaleza, de lo contrario si la vida empezó en Africa, ¿cómo nos explicamos, la repartija de gentes en el mapa?
Muy buen micro con el talento tuyo de siempre.
Abrazos.