-Los duendes salen de noche a buscar el tesoro, el pirata lo había ocultado al final del arco iris en la mañana anterior. Torpes y atolondrados van dando tumbos por el jardín. El ratón sale de la cueva mientras el gato duerme a los pies de la abuela. El búho todo lo observa, aunque inmóvil. La luna se muestra a mitad en un suave reflejo sobre las aguas quietas del lago. Allí en la orilla, en el tronco hueco de un árbol vivía el “leprechaun”. Era una especie de duende encargado de velar y cuidar las monedas del botín. Llevaba un cinturón con muchas y enormes llaves que tintineaban como cascabeles su paso gracioso, dando brinquitos…
-Abuelo, ¿en qué parte sale Fortuño y Rivera Schatz? Y… ¿cuál fue el duende que le regaló el carro al Chuchin?
©Marinín Torregrosa Sánchez, 1 de junio de 2011.
Ya nadie se cree el cuento. Lástima que no nos animamos a escribir otra historia.
Muy bueno. Mereces aplausos. Ya sabes que me gustan los escritos que hacen pensar.
Besos desde Buenos Aires.
El liderato del país está por el piso, de tal manera que hasta les han robado la inocencia a los niños.