Ése que me mira niña,
que me cuenta de sus días,
que me canta Las Mirlas
a capela y sin pena,
es él quien guió mis pasos
por senderos tortuosos
de la vida.
Es él, quien con su gesto serio
disciplinaba sin ira.
Más cuando yo le miraba
encontraba respuestas
y la más dulce miel,
sabia luz de sus ojos,
armoniosa melodía
para mi consuelo y consejo.
 sdfasdf

affddffdds

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Cubierta bajo sus alas crecí
como águila, como roble,
dando sombra al camino
para refrescar mi paso
aun cuando las piedras
fueran puro carbón encendido.
Gracias papi por protegerme
porque la mujer hoy entiende,
ya no soy inocente
pero en mí, tu amada niña
siempre estará presente
.