Ése que me mira niña,
que me cuenta de sus días,
que me canta Las Mirlas
a capela y sin pena,
es él quien guió mis pasos
por senderos tortuosos
de la vida.
Es él, quien con su gesto serio
disciplinaba sin ira.
Más cuando yo le miraba
encontraba respuestas
y la más dulce miel,
sabia luz de sus ojos,
armoniosa melodía
para mi consuelo y consejo.
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sasjasjfajfsdfjsdñfsd
Cubierta bajo sus alas crecí
como águila, como roble,
dando sombra al camino
para refrescar mi paso
aun cuando las piedras
fueran puro carbón encendido.
Gracias papi por protegerme
porque la mujer hoy entiende,
ya no soy inocente
pero en mí, tu amada niña
siempre estará presente.
Eres una hija especial y siempre has demostrado un amor sincero hacia tu padre. Que bonito es saber que todavia hay hijas e hijos con ese carino único que a la vez llenan de vida al ser que nos vio nacer. Aplauso de pie.
Derroche de sensibilidad con los pies puestos en la tierra la de esta hija. La figura del padre en la niñez tomado como punto de partida para repasar el camino recorrido. Oportuna reflexión de la poeta en un día donde se reverencia la paternidad para decirse a sí misma lo que ha significado su ahora centenario padre. Aplauso por este regalo poético.