La democracia representativa está desacreditada en todas partes del mundo. En Puerto Rico, los gatos son de tres colores: azules, rojos y verdes. Suelen combinarse entre sí, logrando matices cuyos coloridos deslumbrantes, a la larga van en contra del bienestar público de la mayoría para favorecer el bienestar privado de las élites politicas y sus protegidos.
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