No tache la palabra
que dice lo que mi alma siente.
Aunque le suene indecente
no esputo cosa macabra.

Cuando me tomo un brebaje,
mis versos hacen piruetas.
Tengo fama de poeta
de paupérrimo lenguaje.

Pretendo enaltecer la luna
con el don de la palabra.
Mi prosa es berenjena moruna,
que es más digna pa una cabra.

Pero quede clara mi queja
con esta rima dispareja.
No sea lector tan severo,
ni hable con retintín,
que a la musa de un poeta
solo la muerte le pone el fin.

©Roberto López