Estimada Melinda:
Te felicito porque al fin se te hizo justicia. Tu lucha añeja para que el Vaticano le hiciera caso a tus cartas y querellas contra el Arzobispo de San Juan, Mons. Roberto González Nieves, ha visto la luz. Cuando esta investigación contra el arzobispo termine y exiliemos a Cuba o Venezuela a ese autonomista puertorriqueño, quiero sugerirte los próximos pasos que debes dar, como defensora de la ortodoxia católica.
El pecado de tener sola la bandera de Puerto Rico en los templos católicos, está entronizado en otras parroquias a nivel nacional, perdón, estatal. Pide que se investigue a padre Pedro Ortiz, de la Diócesis de Caguas. Recuerdo que al visitar a padre Pedro en la Parroquia La Providencia de Caguas, ese sacrílego tenía una solitaria bandera de Puerto Rico (con todo y color azul clarito en el triángulo), al lado de la imagen de nuestra patrona la Virgen de la Providencia. El derroche de patriotismo que hemos visto durante años en las Misas de Gallo y Navidad oficializadas por padre Pedro, deben ser investigadas por algún otro obispo del Opus Dei. De hecho, échale un ojo al nuevo Obispo de Mayaguez, Mons. Alvaro Corrada, pues según mis fuentes tiene tendencias separatistas. Debes estar atenta y que no vayan a trasladar el Altar de la Patria de la Catedral de San Juan a la Catedral de Mayaguez , para despistar.
Te sugiero que reactives a Carlos Pesquera. Así como ese gran líder, hace unos años, llevó su cruzada y logró irrumpir en la Oficina de Asuntos de la Mujer y enarbolar la bandera estadounidense, ahora debe ir templo por templo católico haciendo lo mismo. Así erradicaremos la bandera puertorriqueña de los templos en Puerto Rico y en su lugar colocaremos la de USA. Debes enfatizar que la bandera de USA sea puesta al lado derecho del Sagrario. Así cuando los feligreses se arrodillen ante Cristo Sacramentado, asociarán la bandera de USA con el poder de Dios. Incluso, podemos buscar a padre Candelario, aquel que una vez hizo un anuncio de TV a favor de Pedro Rosselló, para que oficie la misa de envío en tu cruzada: “Occupy Catholic’s Churches”. ¿Qué tal colocar campamentos de ocupación estadistas frente a cada obispado?.
Mientras tomes estas acciones en Puerto Rico, debes enviar una delegación al Vaticano. Esta llevará una solicitud para que se remueva de la Bula Papal de 1969, el reconocimiento por parte de Pablo VI de que Puerto Rico es una nación. En 1969, el Vaticano reconoció a Nuestra Señora Madre de la Providencia como “patrona principal de toda la Nación de Puerto Rico” (Bula 11, XI. 1969…Patronan principalem totius Nationis Portoricensis…). Algún infiltrado izquierdista en las altas esferas vaticanas, indujo a error al Papa. Quizás, ese error ha movido a obispos, sacerdotes, diáconos y laicos a hablar sobre la nacionalidad puertorriqueña, defender nuestra identidad y cultura, y edificar Altares de la Patria. Hay que acabar con la misa que se celebra cada 23 de septiembre en Lares y en donde nacionalistas e independentistas pisan el templo católico para cantar su himno revolucionario. Oh!, My God. ¿Cómo se le permitió al católico Pedro Albizu Campos comenzar con esa conmemoración dentro del templo?.
En fin, Melinda, esto es un gran logro. Pronto acabaras con todos los enemigos de la igualdad y estadidad. Estudiantes, sindicatos, maestros, independentistas, comunidades, actores puertorriqueños y curas. Todos ellos tendrán que emigrar de Puerto Rico para que pueda llegar la estadidad. Quizás puedas expatriarlos con los monos que venían a Guayama desde Asia.
Atentamente,
Víctor Alvarado Guzmán

Quiero preguntar a la Sra.Melinda Romero en que quedo el proyecto de eliminar las peleas de gallos? Yo estoy pasando una terrible situacion con un vecino que plantó un gallerin al lado de mi casa a menos de 50 pies y el ruido dia y noche,la peste y las moscas nos estan volviendo locos y las autoridades no hicieron nada. Lo mejor de todo es que el no vive en la casa. Mi esposo esta enfermo de alta presion,diabetico y yo soy paciente de los nervios.Por favor alguien nos pueden ayudar? Yo necesito vivir tranquila los ultimos años de mi vida.
Es interesante la oportunidad que Josué y Sergio asumen de educarnos sobre el género epistolar. Luego de leer sus comentarios, hay que aceptar el olvido que tiene el detalle de escribir una carta. Recuerdo cuando le escribía a mi primera novia. Yo estudiaba en el Colegio de Mayaguez y ella en la UPI (Río Piedras); yo viviendo en Salinas y ella en Toa Alta. Nuestra fuente de comunicación principal era la carta. En un momento dado hicimos una competencia a ver quien escribía más. Yo le gané, escribí 8 páginas. Más allá del asunto amoroso, las cartas o epístolas tienen una gran importancia en la historia humana, incluyendo en el desarrollo de la Iglesia Católica. Quizás deberíamos hacer una reunión para escribir cartas. Gracias por sus comentarios a mi “Carta abierta a Melinda Romero”.
El género epistolar, que hoy parece estar en desuso, es tan antiguo, como la necesidad que tienen los seres humanos de comunicarse entre sí, cuando entre ellos media una distancia física o impositiva.
Quizás, si aceptamos como verdad indebatible el propósito que encierra una carta (comunicar algo), podemos aventurarnos a decir que lo primero que el ser humano escribió (aquellos dibujos en la piedra rustica y rústicos) fue una carta.
La Biblia perdería toda su fuerza y su encanto si de ella borráramos las Cartas Paulinas.
Las cartas han jugado un papel de gran relevancia en el desarrollo, para bien y para mal, de la humanidad. La Carta Magna (1,100), por ejemplo, dio comienzo, en Gran Bretaña, al reclamo de unas libertades que con los años se han extendido al reconocimiento de que los seres humanos, como los pueblos, son merecedores de la libertad.
Más recientemente, la Carta de Derechos de los Estados Unidos y Puerto Rico, ratifica la importancia que ha jugado la epístola en el devenir de la historia humana.
En términos literario, la epístola se ha usado para novelar (La peregrinación de Bayoán, de nuestro Eugenio María de Hostos), para incitar al pueblo a reclamar sus derechos (“¿Qué hacen los puertorriqueños que no se revelan?”, Dr. Ramón Emeterio Betances) y, entre otras muchas funciones, en periodismo, de manera mordaz, justiciera: Carta abierta a Melinda Romero, de la autoría del Sr. Víctor Alvarado Guzmán.
Dije al principio que el género epistolar parece estar en desuso, porque los adelantos tecnológicos conspiran en su contra. El teléfono, el INTERNET, etc. Lo hacen parecer una cosa de los tiempos cavernícolas. Pero, de igual manera, se hacen grandes esfuerzos, que a diario vemos en las redes cibernéticas, para reactivar el género, por medio de certámenes que ofrecen incentivos monetarios y de publicación para los que escriban las mejores misivas.
Me uno al contenido de la Carta abierta a Melinda Romero, del Sr. Víctor Alvarado Guzmán, con una nota al calce: Que se legisle para prohibirle a los caballos y las yeguas acceso a posiciones de liderato en el gobierno y con más énfasis, su entrada al Capitolio.
JSC
Este escrito me recuerda el olvido en que se halla el género epistolar como expresión y creación literaria. En este caso Víctor lo utiliza para parodiar y satirizar una muestra de la peligrosa actitud totalitaria que se entroniza en el gobierno y en la sociedad puertorriqueña. Es una seria advertencia que nadie debe tomar livianamente si queremos preservar una sociedad verdaderamente libre, democrática y tolerante, con vocación de equidad.