

La autora es una maestra retirada que ha cultivado el amor por la poesía a lo largo de su vida. Los miembros de Encuentro al Sur, con la publicación de estos poemas, quieren rendirle un sencillo homenaje a una mujer que ha dedicado su vida al amor ejerciendo como ciudadana un magisterio lleno de sensibilidad. El poema telúrico Las piedras del Collado fue escrito cuando surgió públicamente la controversia entre los municipios de Cayey, Aibonito y Salinas sobre la jurisdicción de los dos montículos llamados La Tetas de Cayey (Piedras del Collado).
srs
Muy bellos los poemas de dona Gloria y si se dan cuenta hay un bello cantar bajo los montes del collado que parecen ser su nido. Excelente!!!
Estan hermosos… seguire leyendo. 🙂
Hay en la historia de los Estados Unidos unos apellidos que pueden rastrearse hasta los comienzos de la república. Aquellos que hoy cargan esos apellidos, muchos de los cuales ni honor rinden a sus antepasados, saben que vienen de un linaje exclusivo.
Igual pasa en Salinas con los Atilano, Antonetti, Benvenutti, Sécola, Lanausse, Godreau y Dones. Pero en el caso de Gloria, que viene de una cepa de escritores y poetas distinguidos de Salinas, ella, no conforme con haber heredado ese pasado glorioso, aumentó su riqueza con una obra de su propio cuño que la convierte, junto a su venerable padre, en un valuarte de nuestras letras salinenses.
Los poemas que arriba aparecen son muestra de lo que aquí decimos y nos quedamos cortos.
Honrar honra, amigo Sergio, y al honrar nuestros valores más excelsos nos convierte en un pueblo excepcional.
Gracias amigo.
Josué
Muy bello decir, hermana colega! Coincidencias increíbles, las dos nos llamammos Gloria, las dos somos docentes y las dos poetas! Dios maneja estas casualidades.
Alabo tu amor a la Tierra de Salinas, tierra que conozco a través de los relatos de Josué Santiago de La Cruz, al que considero mi amigo a la distancia.
Desde Argentina percibo esa nostalgia que tienen todos los de Encuentro Al Sur.. por su pueblo natal, por su ciudad, por su país. Yo he sido emigrante alguna vez, mis padres lo fueron y crecí entre arrullos a un lado y otro de la Mar Atlántica! La geografía y la naturaleza pueblan tus ojos y tus versos.
Quisiera que me cantara un coquí en la ventana, pero sólo veo gorriones en este Buenos Aires…
Cariños