Sé que existo,
aunque existir en la cárcel de mi cuerpo
no quisiera.
Sé que soy,
aunque el ser duele en gran manera.
Miro a la gente y me pregunto:
¿Hacia dónde vamos?
Vivo,
pero vivo sin rumbo fijo
sin la esperanza de otrora.
Caminando cabizbaja
perdida en mi interior,
lejos del amado.
Sé que soy
porque si no,
no sentiría la dejadez y el desgano
de existir por existir,
de ser sin ser yo misma.
©María del Carmen Guzmán
¡Gracias Gloria!
Gracias porque al analizar mi poesia no juzgas, más bien consuelas. Como tu bien lo has expresado son estados de ánimo pasajeros (gracias a Dios) pero que lindo para nosotros poder echarlos fuera y tomar las riendas de nuevo.
Gracias a Sergio también porque de tanto leer nuestros escritos ha llegado a conocernos intimamente y cuando pierdo el remo me lanza otro para que bogue en el mar de la realidad, con sus sugerencias y recomendaciones.
Hermoso tema, excelente forma de describir cierto estado de desesperanza cuando los recuerdos no pueden ser vivos o cuando el peso de los años nos anuncia que ya no somo los mismos.
“Existir por existir”, el último verso multiplica el desgano, lo ensancha…Deja en el lector la sensación de comunicarse con el propio hastío existencial. La vida tiene estos vaivenes muchas veces perdemos el faro, se nos encalla la nave en la nostalgia o la desazón, extrañamos a un ser querido, nos dejamos arrastrar como títeres huecos, pero al fin nos encontramos y empezamos a cambiar el existir cansino por el ser pleno.
Un beso, María del Carmen, ¡qué bueno que puedas volcar el corazón en verso!
Bendiciones