Cuando me pinto la bemba
me tildan de picúa
de sabrosa y buena hembra.
Al meneo de la cintura
suelto toda la sandunga
de mi herencia que es mulata.
Se me suben las Antillas
y el grifo del pelo se eriza
cuando mi bemba de colores se pinta.
Siento como los tambores
hasta mi cadera retumban
y en el pecho me repican las maracas
en apasionada algarabía.
No, no, no se fíe de mi tez
porque dentro de casi cinco pies
llevo metida a las tres:
La española en el salero,
la taína en el hechizo
y de la negra el sandungueo.
Que no te engañen mis ojos
como gata traicionera
que soy saladita mar a dentro
y dulce como melao,
ya el bagazo esta saca’o
de esta alma, mi temple es fuerte.
No hay mujer en to’ los continentes
con este sabor presente
y es que esta bien sazoná
esta mezcolanza fina
con perfume de caña ahumada
por más agria que este la piña
mi bemba colorá de achiote
de amapola besos te pinta.
Es el sello que denota
el espíritu vencedor
de la boricua de corazón.
¡Compañera en toda gesta:
la mujer puertorriqueña!
©Marinín Torregrosa Sánchez, 15 de septiembre de 2011.
Con mucha gracia, describes todos los atributos, que tú misma disfrutas. Aplausos, ¡bella amiga!
¡Gracias!
Muy bonito para empezar el día! Le deseo a todos un día feliz..