por Edwin Ferrer
A Juan Almeida todo le iba mal. Un día, su amigo René Busier lo invitó a una sesión de espiritistas y al llegar al cuarto oscuro, la madama se montó en un camello, como tenía sed, pidió un trago de ron y le entró el espíritu de una culebra. Se enredó en el cuerpo de Juan y le dijo:
— Si no haces una gran cena para la navidad, todo te caerá encima y te irá muy mal.
Y así fue, Juan gastó el último centavo que tenía de su bolsillo e hizo la gran fiesta. Cuando sacaron el lechón de la vara, lo pusieron en la gran mesa y cuando lo sirvieron, la madama se convirtió en un caballo y comenzó a patear todas las mesas. Todo quedó arruinado. Lo único que sobró fue el rabito del lechón y todos se peleaban por él. Juan lo agarró en medio de la algarabía, pero la madama se montó en una leona y se lo quitó de las manos.
Como lo había perdido todo, fue al otro día a la iglesia y el pastor le pidió el diez por ciento que le quedaba. Cuando el hombre perdió la fe, se montó en una mula y se fue a orar al monte de los olivos.
©Edwin Ferrer