Cuantos días de inspiración me pronostican tus palabras!

Si acaso mi sentir convertido en versos,

te ha hecho descubrir en mis más íntimos anhelos

la fuerza de un amor sin fronteras, sin tapujos, sin alambradas.

 

He de destinar en el avance de mis años,

toda mi sangre, a ser corriente de riachuelos que en ti, mi tierra,

pueda saciar tu sed de libertad, cuando te aprisione en estiércol.

 

Y he de ordenarle al corazón un solo latido desde tu adentro,

para estremecer tu suelo en danzantes vítores a tu revuelo.

Invitando a bailar la danza de los que se atrevieron a morir en ti,

por ti y por cuanto consiguieron,

a los que queden vivos sobre la Bendita Tierra,

que con mi solo latir venero.

”Porque la muerte es una forma de vida diferente,”

como dijo una mujer patriota y sus palabras vienen a mi mente.

“No todo el que tiene corazón vive.”

Y yo en ese decir también me amparo,

porque yo viviré aun en la muerte,

cuando mi corazón te dé, como regalo.

Maribel Rivera Rivera, martes junio 02, 2009