A veces por la calle
miro calzones viejos
que van puestos
y se parecen tanto
a un amigo
que ya no los usa
porque donde ahora reside
no hacen falta.
A veces por la calle
miro papeles arrastrando
escritos y pienso
que les duelen
frases, nombres
e indiferencias.
Son deshechados
que no encontraron
abrigo en un zafacón.
A veces por la calle
miro árboles enjutos
por monóxido
de motores
y sin embargo
siguen aferrados
al sueño de dar
sombra…… apenas.
A veces por la calle
miro perros flacos,
desaliñados, nutriéndose
ya de sus propios huesos,
procurando manos,
suplicando ojos
que los vean cachorros
cuando eran bellos.
¡Cuántas cosas que nadie nota!
A veces por la calle
miro estatuas
llenas de alma
aprisionadas en bronce
queriendo gritar
que desde su develación
sólo la ven
pájaros
que allí se posan
y perros
que allí orinan……
triste homenaje.
A veces por la calle
miro iglesias abiertas
y Cristo al fondo
esperando que alguien
le quite clavos de siglos
que ya enmohecieron
y le infectaron
las manos……
A veces por la calle
miro humanidad
de ojos ciegos,
sentidos resentidos,
pensando no sé que,
cuajando naderías,
cargando tristes fardos,
viniendo de quién sabe,
caminando a no sé dónde.
A veces por la calle……
Carlos Román Ramírez, 2012