Fue rey en el trono del cafetín de doña Domitila. Su apariencia total lo convertía en una leyenda andante. Inventó su guaguancó basado en la filosofía del pueblo y se moldeó según los ingredientes que lo rodeaban: dómino, tabaco y ron. Un día se subió a la tarima en unas fiestas patronales y le pidió al maestro de la primerísima Orquesta de Tommy Olivencia que lo dejara cantar una canción. Cuando se posó detrás del micrófono la gente pensó que estaba loco. Todos comentaron que iba a hacer el ridículo. Sonaron las trompetas en un armonioso vaivén y al momento de salir a cantar detuvo el concierto hasta que le pusieron atención.
—Otra vez maestro—Dijo.
<<<—Mujeeeeeeer si puedes tu con Dios hablar
Pregúntale si yo alguna vez te dejado de adorar…>>>
—Comenzó su canción y todo el mundo se quedó en silencio, estáticos de emoción. La perfidia lo colocó en el primer lugar del hit parade del pueblo de Salinas.
—Otra, otra, otra.—Pedía la gente.
Pasó la prueba del ridiculómetro pero desde ese momento, por alguna razón, la fama lo convirtió en” Moncho el loco”. Quizás ese fue su estímulo para educarse en la universidad y haberse graduado con buenas notas. Por un tiempo trabajó, pero se dejó arrastrar por las filosofías de la calle creyendo lograr el camino más sencillo el ya afamado cantante. Sus algoritmos de posibilidad eran infinitos y con ello alimentaba una fantasía desbordante con los placeres del vicio. Preparando su alma abandonó su cuerpo deteriorando su salud. Nunca le hizo caso al susurro de la muerte que lo circundaba hasta que se dejó tragar por los cafetines bohemios del pueblo.
Un día, caminando por la plaza a las tres de la mañana oí su voz gimiendo detrás del micrófono sin orquesta…
<<< Y túuuu espejo de mi soledad, las veces que me has visto llorar la perfidia de tu amor. >>>
Cuando terminó la canción se arrodilló en la tarima y besó su pueblo para siempre… dejando la frase,” Mi locura fue tu amor.”
©Edwin Ferrer 06/17/2009
Este relato atisba la creación de un personaje literariamente retador. Se trata del típico personaje enredado en la maraña entre la locura y la inteligencia, de la cual salen los puntos de vistas más sublimes y el atrevimiento de decir y hacer cosas que se le consienten solo a un demente. En la literatura abundan los personajes que hacen de la realidad fantasía y de la fantasía realidad. Es cuando nos topamos con la dificultad de diferenciar la una de la otra. Pero en este caso “Moncho el loco” no se desconecta totalmente de la realidad, es capaz de convivir con los cuerdos. Lo que hace es que la combate con otra realidad insertada misteriosamente en su mente. Pocos lo rechazan, muchos simplemente no pueden bregar con el mundo construido en su mente. No sabemos si al apego a las substancias que definen su vida es la manera de asegurarse para sí el mundo al que no pertenecen los demás. Sin embargo, en el mundo de esos otros, parece que el amor capaz de volver loco al más cuerdo no se comprende, aunque se intente explicar.
Bravo Edwin-tremenda estampa salinense de un tipico y pintoresco personaje fuera de serie. La Historia de Moncho El Loco es larga, pica y se extiende. Despues de la consabida operacion, como decia Mr. Valle:
“El Monstro Que Yo Cree”.
!Qué hermoso cuento y qué habilidad para la síntesis que provoca el recuerdo de un personaje salinense. Me recordaste la vida entera de Moncho, sus aciertos y sus estrepitosos fracasos. No fueron pocas las veces que oi sus filosofías. Fue un sublime “loco”.