Ramo de noviaPor costumbre se levantó de la cama, se sentó frente al espejo y comenzó a maquillarse.

Cuando estuvo satisfecha del color en sus mejillas fue lentamente hacia el viejo cajón y con manos arrugadas buscó el traje depositado en el olvido.

Con su callosidad acarició el terciopelo bordado, amarillento por el paso de las muchas estaciones. Se vistió con la esperanza de una enamorada. Sus ojos nublados volvieron a ver la elegancia que reflejaba un remoto linaje.

Con la gracia que la definía se acostó en el ataúd a esperar la marcha nupcial.

©María del C. Guzmán