La vida es afluente del vino,
tributaria perpetua
de la botella,
se bebe saboreando sus picores,![]()
amansando la lengua.
La taberna desciende a los infiernos,
se apodera del miedo oculto,
lo deslíe en los vasos,
pronostica mejoras inconexas.
El aire enrarecido
en la cochambre del mostrador amigo,
baja a los pulmones y los llena
de demencias, antiguas plañideras.
El camarero demora en los pedidos,
los alcoholes vacían sus valencias
en las soledades recónditas
del hombre frente a la mesa.
Es un desposeído más
que arrastra las piernas,
le cuelgan los ayes de las orejas
pero no se da cuenta.
Sólo el vino bermejo sube a su garganta
como una tarántula de hiedra
y le borra el sentido lentamente
y le olvida el recuerdo
y le quita la pena.
© Gloria Gayoso
De todos sus escritos, este es mi favorito. La felicito.
Qué es la vida? Esa eterna interrogante es también recurrente motivo poético. Estos hermosos versos de la maestra Gloria Gayoso, esa gaucha porteña que Dios nos ha querido regalar, nos ofrecen un parecer que solo la poesía puede hacer lógico. Se me antoja que quizás por eso, en el sacrificio más sublime del mundo, Dios mismo quiso recordárnoslo utilizando la metáfora del vino, porque como la poeta versifica, a lo mejor es cierto, la vida es afluente del vino.