Según él,  fue concebido por el Espíritu Santo…

Ese mismo día su padre no pudo dormir porque tuvo una amarga pesadilla.

—Es tuyo hazte cargo del flaco,— le susurró al oído una sombra detrás de una alacena vacía, con una voz gruesa.

ny ghettoAl otro día, arregló su maleta y se fue de aquel pocilgoso pesebre, dejando a la Virgen sola. Esa misma noche siguió la estrella de occidente, hasta que desapareció en la Gran Manzana, y jamás  pagó manutención. Un regador de brea fue quien se hizo cargo de la criatura. Papolín  se crió prácticamente solo. Como no encontraba  con quien hablar, se arrimaba a los delincuentes de la vecindad donde compartía todos sus sentimientos y aprendía la filosofía de los lamentos y las contradicciones.

Un día se acercó al templo del senado de  los hampones del barrio y le preguntó al más anciano.

— ¿Es el  agua  un alimento?—

— Creo que sí— dijo el sexagenario.

— Si fuera un alimento yo no estuviera tan flaco—contestó mostrando sus costillas riéndose.

—Tengo un trabajito pa’ ti—murmulló otro que estaba a su mano derecha.

Cuando cumplió sus quince años, Papolín rompió las reglas del celibato. Se hizo padre  muy joven y entonces tuvo que dejar la escuela para hacerse carpintero. Su mujer tenía trece años, quedó embarazada y estaba a punto de dar a luz.

Se hizo diestro haciendo cruces huecas por dentro. En su tiempo libre, predicaba en su vecindad todo lo que había aprendido junto a doce amigos. Durante la cena cortaba su pan de harina blanca sobre la mesa y lo repartía  para después venderlo.

Meditó y ayunó en la isla de Caja de Muertos por cuarenta días, convenciendo a sus panas que tenían que armarse, raparse la cabeza, ponerse pantallas en las orejas y hacerse tatuajes en todo el cuerpo para intimidar a sus creyentes.

Después de haber batallado con las fuerzas del mal en la isla, cambió su semblante. Uno de sus amigos, su mano derecha, sentía celos porque abandonó la congregación y le pegó tres tiros en la espalda.— ¡Padre mío, perdónalos que no saben lo que hacen!— Al otro día su cuerpo desapareció de la tumba y fue encontrado a orillas de un río.

Muchos dicen que fue por drogas pero no hubo testigos. Al tercer día nació un bebé, resucitó en aquella criatura y comenzó  un nuevo círculo. Su filosofía se regó por todo el barrio, dejando la última cruz en su patio sin terminar. Su padre nunca lo vio crecer.

© Edwin Ferrer 8/30/2009