Esta espectacular fotografía que envía Roberto Quiñones pertenece a la colección de Fewi Lefevre, actual administrador de la Plaza del Mercado de Salinas. Fewi quiso imprimirle un toque cultural al Mercado, consciente que el octogenario edificio, más que un centro de comercios, es una estructura histórica. Para honrar ese hecho suele exhibir una serie de fotografías que narran el devenir histórico salinense.
De esa colección y gracias a la encomiable iniciativa de Fewi Lefevre contamos hoy con varias fotografías que les iremos presentando a nuestros lectores. Roberto y Fewi presentan en esta ocasión una fotografía de conmovedoras riquezas históricas y humanas. Ahí hay un manjar para observar con detenimiento para extraerle hermosos comentarios. Así amigos la mesa está servida.
Colección de Fewi Lefevre
Nótese lo recto de la pértiga. Obviamente era la pértiga de aluminio de Roly. Para ese tiempo Rolando y yo estábamos en el mismo grado y eramos compañeros de clases. Siempre recuerdo el interés de él por aprender inglés. Ya el señor Nevárez le había ofrecido la beca para estudiar en los Estados Unidos. Yo iba todas las mañanas a practicar atletismo con él y otros jovenes más.
Cuando él comenzó a saltar los trece pies, no sé a quién se le ocurrió que en vez de arena para caer de esa altura se utilizase afrecho (cáscara de café). En la foto creo que eso es lo que se estaba usando.
Dos recuerdos de Roly cuando estábamos en noveno grado. (1): Tomábamos juntos el curso de carpintería con Mr. Ramos. La primera asignación era cuadrar a cepillo por todos sus lados una tabla de 1 x 4 x 6. La de Roly quedo como de 1/8 x 1 x 6 y nunca le cuadró. Se le pego una lija y se usó para afilarle la punta a los lápices. La tabla mía tampoco cuadró. Luego Mr. Ramos nos puso a hacerle unos gabinetes de cocina a la Principal que en ese entonces era Ms. Joaquina Figueroa. Aquellos gabinetes tenían tablillas giratorias y todo. Con ese trabajo nos ganamos la A.
(2) Cuando Roly fue a sus primera Olimpiadas en Melbourne, Australia, me envió una tarjeta que aún conservo.
!Ah! Los árboles que se ven en la foto casi todos, sino todos, eran de anacagüita. Sus semillas estaban en una especie de casco que cuando se abría tenía muchos pelitos (cilios).
La foto es una verdadera revelación y habla con elocuencia de todo lo que es verdaderamente humano. El paisaje es familiar: el Parque Manuel González Martínez, así denominado con referencia a la persona que donó los terrenos a perpetuidad, con la condición de que reviertan a sus descendientes en caso de que el gobierno decidiera cambiar los fines deportivos de la propiedad. Nótese la verja característica del lugar y la arboleda que más tarde fue sacrificada en aras del progreso. Se nota el Garaje a la salida hacia Guayama y los proverbiales postes color negro.
Nos deja atónitos lo evidentemente riesgoso del salto que debió haber sido a la considerable altura de trece pies de frente a una caída al vacio en arena. El atleta no es otro que el glorioso Rolando Cruz cuando ya usaba zapatillas, porque en sus inicios saltaba descalzo, algo espectacular para Puerto Rico entonces. Su técnica ya se veía muy depurada.
Su maestro querido aparece en la extrema derecha en posición que jamás pensé podría asumir: acción coordinada y demostrando gran agilidad, cosa que nunca personalmente le vi. Se trata del inolvidable maestro de Educación Física de la Escuela Luis Muñoz Rivera, Prof. Carlos Cartagena, mentor de grandes atletas como Rolando Cruz y Julio Llera.
La foto parece ser una de los años 1955 1956, la Época de Oro del atletismo Salinense. Ahora, lo que esta fuera del alcance de la expresión a través de las palabras es la multiplicidad de emociones que particularmente refleja la tropa de estudiantes reunida y que curiosamente está acompañada por varios adultos entre los cuales creo distinguir a Andrés Delgado, un poco más a la izquierda del Prof. Cartagena.
Llama de manera poderosa y particular el rostro de cada estudiante, mostrando en general, asombro, sorpresa, alegría, sobresalto, expectativa, delicada atención introspectiva, curiosidad de circo por lo fenomenal del acto. Pero en particular, receptividad ante el modelo educacional a que deliberadamente es sometido el grupo, claramente de estudiantes de escuela Intermedia, y sobre todo refleja la calidad de ser humano que latía en cada corazón de esos niños, que a la vez, nos da idea de los padres y maestros que estaban dentro de ellos.
Felicito a Roberto y a Fewi por tan maravillosa colaboración que sigue conformando de día a día lo que será con seguridad un legado inmortal para la historia de nuestro Pueblo por el disfrute que proveerá las futuras generaciones de salinenses. Vamos PALANTE.