La tarde me ha tomado el pulso,
un latido cansino me adormece
las sienes y los pechos,
reclamo un verde para mi piel,
reclamo un verde
al duende de los parques;
ansío un glauco para esperar![]()
con certidumbre novel
mágicos amaneceres.
Me miro los ríos de la sangre,
cansados de dar vueltas,
por mis rutas secretas,
mareados de circuitos yermos
y de esclavas urgencias de atardeceres.
Me doy vuelta los ojos hacia el sueño,
ladeo el rostro hacia los vientos,
me someto las manos en un cálido rezo,
me apuntalo la lengua,
llamándote…
Un fragante deseo desquiciado
me nace en la ventura del vientre.
Y yo sigo así aferrada al verde,
convirtiéndome en hoja voladora
para que el aire me lleve…
Gloria: Hay placer en la ansiedad que derrota el tiempo, nos hace jovenes y eleva a ensoñasiones de fino erotismo. Hay que aprender a usar el tiempo para la idealizacion de la vida y así disfrutarla, en la peremne espera de su transformacion en realidad. Te felicito por la proyección de esa exquisita metáfora que se me revela y a la vez queda en el misterio. Con Afecto sencillo.
Bello…este poema suyo me ha tocado. El que espera en silencio piensa que la tarde le ha tomado el pulso,en la espera a veces se siente desfallecer y piensa que se adormece o mueren el impetu de sus sentimientos, que se le escapa la vida, pero nada mas hermoso que el sentimiento que provoca esa espera, por eso bien vale la pena de vivir aferrada a la esperanza, otra vez:bello!!!
Saludos,
Marinin
Hermoso poema. El verde siempre simboliza esperanza y sea lo que sea que la motiva, hay que dejarse llevar cual hoja elevada por el viento a lugares rebosantes de fertilidad.